Capítulo 1

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˖⁺‧₊Noche de Luna Roja☾₊‧⁺˖⋆

En toda Sooga, se escuchaba el bullicio de la gente que caminaba de un lado a otro para arreglar la aldea con adornos para el día del amor y la amistad. Habían corazones, flores, querubines y parejas por doquier, pero un pequeño detalle había sido agregado, también habían adornos en referencia al hilo rojo que unía los amantes. No era cualquier 14 de febrero, hoy llegaría la luna llena roja en Sooga, y con ello, la tradición de poder ver el hilo del destino durante todo un mes.

     Pucca, quien pasó de ser una adorable niña a una hermosa joven de dieciséis años, ayudaba en el restaurante Goh-Rong poniendo los adornos, sonreía contenta mientras con sus habilidades terminaba de poner los coligues, aunque varios de ellos eran más una referencia de ella estando con su querido Garu. Ching, que también ayudaba, sonrió viendo los adornos con la imagen de la parejita más famosa de Sooga.

    —A Garu seguro le gustara ver esos adornos, tal vez hoy sea el año de ustedes dos. —dijo la de traje morado viendo la emoción de su amiga con moños odango, quien sonrió soltando una risita de emoción.

—Claro, como cuando teníamos 14 años, y antes cuando teníamos 11 años, siempre le dices lo mismo y nunca pasa nada. —dijo Ring-Ring recargada en la puerta mientras se veía en un espejo, haciendo relucir sus hermosas piernas, teniendo una de estas ligeramente flexionada para resaltarla aún más.

    —Deja de echar tu veneno, Ring-Ring, no es como si tú ya hubieras visto a tu pareja predestinada. —dijo la de labios corazón mirando mal a la de vestido rosa, a diferencia de Dada y otros chicos que parecían babearse viéndola.

     —Tal vez no, pero el beneficio de no tener un novio es que no me la paso esperando a que aparezca un hilo que me confirme si estoy con el indicado, ¿verdad, Pucca? —contrarrestó Ring-Ring con una sonrisa perversa mientras guardaba su espejo y se alejaba de la pared.

     —Pucca y Garu están desde que eran niños, han pasado por muchas cosas juntos y ni siquiera con tus artimañas se han separado, no necesitan ver el hilo para que confirmen su unión. —respondió Ching.

     —¿En serio? Pucca destruye medio pueblo cada que su hilo no aparece, si fueran tan unidos, hubiera aparecido su hilo al mismo tiempo que el tuyo con Abyo, ¿no crees? —dijo acercándose y poniéndose detrás de Pucca.

     —Eso es... —optó por no hablar, no sabía con qué argumentar eso, y más si Pucca y Garu llevaban más tiempo juntos que ella y Abyo, Ching se alejó un poco cuando Pucca apretó sus puños con fuerza y poco a poco emanaba el lado oscuro de su poder.

  Ring-Ring en vez de asustarse, sonrió aún más, sintiéndose triunfante de hacer rabiar a Pucca, y no dudó el rematar al acercarse al oído de ella, casi rozado sus labios en el lóbulo para asegurarse de que la escuchara... que sintiera cada palabra cruel que diría:

   —¿No has pensado que Garu podría estar destinado con alguien más, una chica más linda que tú? —susurró perversamente.

Pucca gruñó apretando sus dientes y estando más roja que su clasica camisa, se apartó de Ring-Ring dispuesta a golpearla, sin embargo, su amiga la detuvo.

     —¡Pucca, no lo hagas! No vale la pena... —dijo intentando calmarla.

     —No me odies por decir la verdad, Pu-cca~. —soltó una risa, entonando su nombre de esa forma presumida y altanera que la caracterizaba para luego irse satisfecha, entre más le sembrara la su veneno a la de camisa roja, mejor.

     Pucca se apartó de Ching y sintió un nudo en su garganta, terminó corriendo a su cuarto ignorando los llamados de su amiga y la mirada de Dadá y compañía, cerró tan fuerte su puerta que el restaurante tembló un poco y cayeron algunos adornos, entre ellos, uno de ella con el ninja.

𝕸𝒶𝓁𝒹𝒾𝓉𝑜 𝐇𝒾𝓁𝑜 𝕽𝑜𝑗𝑜Donde viven las historias. Descúbrelo ahora