Capítulo 24

893 71 30
                                        

×⋆˖⁺‧Lenguas sueltas y venenosas☾⁺˖⋆×

Garu se había ido un atardecer antes a un trabajo, regresó a pocas horas de un nuevo atardecer mientras limpiaba su espada. No fue algo agradable, pero el costal de monedas de oro lo hizo sentir indiferente al daño que causó, como ya se había vuelto costumbre luego de recuperar el honor de su fallecido clan.

Pero bastó con que pusiera un pie en Sooga para ser recibido por una patrulla en lugar de Pucca, cosa que le extraño pero sin estar nervioso, solo se acercó para encararse con su amigo Abyo.

—¡Garu!, ¿otra misión exitosa? —sonrió el de tez bronceada mientras se recargaba en la puerta y se quitaba los lentes.

—Igual que siempre. ¿Hay algún problema? —fue directo en su pregunta a la vez que guardó su espada.

—Solo una, y se trata de tu esposa. —dejó un poco su sonrisa y adaptó un gesto un poco más serio.

—...¿Hizo algo malo?

     —Ya me lo dirás tú cuando te cuente. —sonrió de lado, a este Abyo... le encantaba ser un cizañero.

     Pucca estaba con Ching en una tienda de ropa, el rumor de que un día antes le regreso su casa a Ring-Ring, se esparció como la pólvora

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Pucca estaba con Ching en una tienda de ropa, el rumor de que un día antes le regreso su casa a Ring-Ring, se esparció como la pólvora. Y su amiga labios de corazón fue la primera en cuestionarla, y que mejor momento que hacerlo mientras escogía su ropa para el aniversario de Pucca y Garu.

—Es que no lo entiendo, ¿por qué le compraste su casa a Ring-Ring? ¡Se llevan muy mal! Intento quitarte a Garu y siempre quiso denigrarte, y tú la has humillado bastante desde que trabaja para ti. —hizo mueca a su comentario pero sin dejar de ver sus vestidos.

     —Quiero hacer las pases con ella, y devolviéndole lo que le pertenece creo que es un buen comienzo. —solo seguía a su amiga mientras platicaban, ella ya tenía su vestido para el "gran día".

    —Y seguro ni las gracias te dio, no sé para que te molestas si cada que tú eres buena con Ring-Ring, te termina molestando de nuevo a la primera oportunidad. —rodó los ojos.

     —...Correré el riesgo, de todas formas, no me costaba nada intentarlo... —suspiró la miró de reojo—. Y cambiando de tema... necesito otro favor.

    —¿Cual? —tomó una cartera con pequeños diamantes incrustados.

    —...Necesito que averigües donde vive Tobe. —susurro.

𝕸𝒶𝓁𝒹𝒾𝓉𝑜 𝐇𝒾𝓁𝑜 𝕽𝑜𝑗𝑜Donde viven las historias. Descúbrelo ahora