×⋆˖⁺‧₊☽El fruto de una maldición☾₊‧⁺˖⋆×
Pucca bajo las escaleras y se dispuso a salir de la casa, estaba demasiado alterada, igual eso no evitó que Garu la siguiera de prisa y la detuviera tomándola del brazo.
—¿Pucca? ¡¿Qué sucede?! —cuestionó queriendo mantener firme el agarre pero la reacción casi violenta de la aludida al golpear su mano, lo hizo retroceder un poco.
—¡DÉJAME! ¡Todo lo que está pasando es tu culpa, pero ni siquiera recuerdas, no sabes lo que hiciste! —reclamó fastidiada mientras lo veía... pero no le mantuvo mucho tiempo la mirada y la desvió mientras se cubría el rostro.
—...¿Pero que hice mal ahora? —cuestionó intentando no frustrarse también y manteniendo su actitud más calmada, si bien estaba acostumbrado a ser el desquite de Pucca algunas veces... por lo menos si le decía primero en que la molesto.
—Q-quiero irme de aquí, nada está bien... —sollozo sin descubrir su rostro, sintiéndose en crisis...
—...Ven... te ayudaré a sentarte y te prepararé un té... —la tomó con cuidado por los hombros y la llevo a la cocina para sentarla con cuidado en una de las sillas de la mesa y alejarse para encender la estufa y poner la tetera...
Estuvieron en un sepulcral silencio, Pucca intentando relajarse, logrando por lo menos reprimir sus lágrimas y respirar adecuadamente, Garu observándola de reojo sin entender la razón de su estado y precavido en ser víctima de un arrebato. Una vez que el agua estuvo, el ninja preparó un té para cada uno y luego lo sirvió en la mesa, sentándose frente a Pucca.
—Por favor, bébelo y relájate ¿si? —pidió suavemente.
Pucca miró la taza con desgano, pero una vez tuvo una temperatura tolerable, empezó a beberlo, sintiendo la bebida relajándola un poco más... cosa que Garu aprovechó para continuar sus preguntas.
—...¿Ya me dirás que te tiene así? —preguntó con ese tono que solía funcionarle para que Pucca le dijera todo... pero bueno... el que iba a saber que la Pucca frente a él no era la misma de siempre...
—...No es nada en lo que puedas ayudarme... —respondió sin ser tan cortante pero tampoco siendo víctima del efecto de ese poder de convencimiento, ni siquiera alzó la mirada, solo continuó bebiendo el té.
—No lo sabré hasta que me lo cuentes, anda, dime qué te sucede... —persistió con ese encanto mientras sonreía condescendiente y bebía su té.
Pucca lo medito mientras finalmente alzaba la mirada... Quizás podía dejarse llevar por su sonrisa y confiar en Garu, ser honesta y contarle todo lo que pasaba... Pero por primera vez presentía algo diferente respecto a él... Un sentimiento de desconfianza, de rechazo, como si todos sus sentidos le gritaran "NO CONFÍES EN GARU"...
¿Era por qué él desencadenó este problema?... No... no podía ser solo por eso... Pero decidió comprobar su presentimiento.
—...Si te dijera que... la vida que tenemos ahora, fue a costa de la felicidad de muchas personas, incluyendo gente que estimamos... ¿Estarías en paz contigo mismo? —lo observó, dispuesta a detallar cada gesto de Garu.
—...¿Qué pregunta es esa? Quizás no me enorgullecería, pero tenemos una buena vida... yo creo que el sacrificio lo vale. —dijo como si nada... sin ningún tipo de duda o remordimiento.
Pucca soltó la taza haciendo un desagradable ruido por el choque de la taza contra la mesa y poco le importó como el líquido se esparcía hasta caer al suelo, estaba en shock... La persona frente a él... no era el mismo Garu que se sacrificaría por el bienestar de los demás... cínicamente decidió hacer lo contrario, sacrificar a todos por el mismo...
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𝕸𝒶𝓁𝒹𝒾𝓉𝑜 𝐇𝒾𝓁𝑜 𝕽𝑜𝑗𝑜
FanfictionCada 14 de Febrero que hay una luna llena, está se transforma en color rojo, y a partir de esa noche, la gente de Sooga puede ver su hilo rojo del destino y a quien está unido. Pucca esta muy emocionada de ver su hilo y que esté unido a Garu: s...
