Capítulo 23

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×⋆˖⁺‧₊Remediar el daño☾₊‧⁺˖⋆×

Ya era un día nuevo, Pucca se arregló con la nueva ropa que usaba como casada, y luego intentó maquillarse, antes lo hacían sus tíos o Ching por ella, pero suponía que ahora por ser adulta, lo hacía por su cuenta en esa vida que llevaba.

—¿Necesitas ayuda? —preguntó Garu que la observaba desde la puerta estando recargado, ya bañado, vestido con su ropa habitual de ese momento y con una tranquila expresión pese a no haber dormido nada.

—...¿Sabes maquillar? —se extrañó mientras alejaba el rímel de su cara.

—...Sabes que aprendí por ti. — se acercó a Pucca para tomar el maquillaje y mover el banquillo para hacer que estuvieran cara a cara—. Alza la mirada.

Pucca dudo pero al final hizo caso y dejó que Garu empezara a maquillar sus ojos, se veía concentrado y seguro de lo que hacía, como si fuera algo común entre los dos...

—Realmente actúas extraño, amor... tienes crisis, haces preguntas raras, no me sacaste del dojo para que durmiera contigo, olvidas que se maquillar por ti... y te siento tan distante. —comentó sin dejar lo que hacía, sospechándolo cada vez más de la "rara" actitud de Pucca, pero usando un dulce tono de preocupación en lugar de genuina molestia...

—No lo digas como si te gustara que fuera empalagosa. —aguantó rodar los ojos y suspiró.

—Que sea un poco tímido no significa que no me agrade, esa siempre a sido nuestra dinámica... —dijo mientras terminaba de poner la sombra roja y el delineado de sus ojos para empezar a poner el rímel—. Además, no está en tu naturaleza ser así, las pocas veces que lo has sido... es porque algo andaba mal.

—...La gente cambia, no tiene porque haber algo mal para que tenga un cambio de actitud. —respondió intentando mantenerse tranquila, pero cuando el ninja terminó de pintar sus pestañas... y la tomó del mentón para pintar sus labios, no pudo evitar sentir escalofríos.

—Eso espero, realmente... no quiero que las cosas cambien. Si tienes un problema, debes contármelo... y yo me encargaré de todo... —pasó el lápiz labial lentamente por esos labios haciéndola contener un suspiro y acercándose peligrosamente mientras la observaba con atención—. Yo consiento que me hagas tuyo como desees... por eso debes ayudarme a proteger lo nuestro, ¿no crees?

      —...Garu... —era consciente de que estaba siendo manipulada por los encantos del aludido, una parte de ella... quiso dejarse llevar, porque más allá de sus sentimientos encontrados, tener al ninja así era un deleite para cualquiera, pero la otra y la que terminó imponiéndose a golpes mentales sobre otra... era que debía alejarse de él.

     Afortunadamente para la de ropas carmesí, el timbre sonó y la salvo de ser besada por el de coletillas, se separó para salir de la habitación y bajar las escaleras rápidamente, quien sea que fuera, lo bendecía, y cuando abrió la puerta, reafirmó esa bendición x 10.

    —Buenos días, Pucca. —sonrió Ching sin su lápiz labial rojo sin forma de corazón y teniendo la boca despintada, su cabello apenas bien peinado y el cuello de su vestido mal abotonados dejando ver ciertas marcas que Pucca conocía bien gracias a Ring-Ring.

     —Buenos días... ¿Estas bien? —no sabía si interpretar bien o mal el estado de su amiga.

—De maravilla, regrese con Abyo. —soltó unas risitas—. Pero no vine a hablarte de eso, vine por... ya sabes. —miró atrás suyo para verificar que Garu no escuchara ya que iba bajando.

𝕸𝒶𝓁𝒹𝒾𝓉𝑜 𝐇𝒾𝓁𝑜 𝕽𝑜𝑗𝑜Donde viven las historias. Descúbrelo ahora