¡No estoy loco!

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Mini advertencia: El Jiang Cheng que vamos a leer aquí no es el mismo que el del capitulo anterior.

Mini advertencia: El Jiang Cheng que vamos a leer aquí no es el mismo que el del capitulo anterior

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Despertó con dolor de cabeza. Quizás el sanador tenía razón y realmente necesitaba descansar, pero...

¿Por qué la habitación parecía más chica? Quizás era solo su imaginación, procedió a desperezarse tratando de acomodar su cuerpo sintiéndolo pesado y usó algo de su energía para combatir el entumecimiento... Frunció el ceño. No sabía exactamente qué era, pero había algo distinto.

Algo parecía fuera de lugar, pero no podía determinar exactamente qué era. Tampoco la campana que descansaba cerca estaba sonando así que su mente estaba clara. Negó levemente, seguro eran efectos secundarios de la pelea que había tenido, Lan Xichen seguro lo regañaría ni bien lo viera... Insultó en su mente a ese estúpido yao que lo había hecho perder unos días de entrenamiento.

Se levantó finalmente dispuesto a comenzar a alistarse, tomó las túnicas de siempre para vestirse y cuando iba finalmente a arreglarse el cabello... Su cinta, no estaba. Estaba la común, la violeta, la que solo usaba en caso de que las otras estuvieran demasiado sucias. Abrió los cajones, y unos cofres dónde guardaba algunos adornos, pero nada.

Esa debió ser su primera alarma y la ignoró.

¿Qué mierda? Juraba que tenía diversas, su esposo siempre le regalaba alguna. Mierda, hasta tenía la cinta de Gusu que solo usaba si quería provocarlo. Bufó claramente molesto, y procedió a hacerse una coleta con la cinta morada. Pensó que quizás las había dejado en otro lado, aunque estaba totalmente seguro de que la noche anterior Lan Huan le había quitado la cinta, ese hombre adoraba desatarle el cabello.

Miro alrededor y todo parecía en su lugar, aunque no estaban las cosas de su esposo. Bueno, siempre fue quisquilloso en acomodarlas así que no podía hacer mucho. Frunció aún más el ceño, la noche anterior todo estaba en su lugar. Hasta le había bromeado que debía dejar de comprar accesorios o su habitación, ¿quizás decidió mover algunas cosas?

Cuando se dirigió para tomar su espada se detuvo al ver que la funda de Sandu no tenía los adornos que había hecho colocar años atrás. Frunció el ceño completamente, hasta donde sabía solo Xichen era quien se atrevía a tocarla, nadie más lo hacía. Ni siquiera Liao Lan.

— Extraño

Fue la segunda alarma que obtuvo de que algo no estaba bien.

Decidió salir a recorrer su hogar para hacer el control usual, y de paso buscar algo para comer. Si no se equivocaba era casi mediodía, pero ¿no que A-Huan lo buscaba siempre para almorzar? O su madre si estaba libre, ahora que lo pensaba ¿Dónde estaba ella?

También todo estaba tranquilo, o lo que se consideraba tranquilo ahí. Pudo ver que algunos discípulos estaban en los lagos jugando, mientras que otros parecían estar haciendo planes para jugar a disparar cometas. Pero no venía a quien buscaba entre ellos. Seguía teniendo esa sensación de extrañeza, y al mismo tiempo la campana seguía en silencio lo que daba la pauta de que su mente estaba clara.

Intercambio de almasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora