Una pista

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Recordatorio: jiang Wanyin es la versión soltera y va a siempre nombrar al jade casado como "Lan Huan" para diferenciarlo del que él conoce.

Recordatorio: jiang Wanyin es la versión soltera y va a siempre nombrar al jade casado como "Lan Huan" para diferenciarlo del que él conoce

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Le había costado unos días convencer a Lan Huan de dejarlo entrenar a sus discípulos. Podía estar en otro universo, pero las técnicas seguían siendo las mismas. Lo único que había cambiado era que con el Primer Jade ahí ellos tenían doble entrenamiento: uno bien temprano para los más grandes, y uno un poco más tarde para los más jóvenes. Admitía que esa división de los entrenamientos ayudaba a que después pudiera enfocarse mejor en su propio entrenamiento.

Habían pasado casi dos semanas desde que despertó y entendió que no estaba en su realidad. Todavía debían viajar a Gusu para saber si encontraban algo respecto de la razón de porque estaba allí...

Recorrió las filas para ir señalando las fallas, pero también alentando a quienes lo estaban haciendo bien. Si lograba regresar a su propio mundo, realidad o lo fuera... Implementaría esta diferencia, había menos errores. Unas horas después, finalmente dio por terminado el entrenamiento ya satisfecho que el grupo lograba dominar los movimientos.

— Bien, es todo por hoy.

— Buen trabajo, A-Cheng.

Se tensó un poco al escuchar y al ver acercarse a Lan Huan. Aun no lograba acostumbrarse a que debía mostrar una apariencia de querer al sujeto, pero al menos por lo que había notado no eran tan demostrativos como sus hermanos. Se ataría a una roca y se tiraría a los lagos si tuviera que fingir ese cariño.

— Si... tú también

Lan Huan le sonrió y le extendió una mano, era su costumbre siempre llegar hacia el final del entrenamiento para buscar a su esposo, usualmente luego lo ayudaba a darse un baño para relajarlo. Era algo que Jiang Wanyin había aprendido y la primera vez que se enteró casi se negó, pero se dio cuenta que el otro no esperaba nada de él.

— Ven... Vamos a descansar un poco.

Jiang Wanyin suspiró y tomó la mano que se le ofrecía de forma natural. Se había resignado a algunas cosas, el Jade había dejado en claro que no dejaría de actuar como quería solo porque era otra persona. Lo respetaría en algunos aspectos porque tampoco quería abrumarlo, había notado que era menos receptiva a los afectos y le costaba, especialmente si venían de su madre.

— Siento como que nunca hago nada por aquí...- se quejó un poco – Usualmente... Yo me encargo de todo, los negocios, el entrenamiento...

— Pero aquí no estás solo -y le recordaba con tranquilidad mientras comenzaban a dirigirse a la habitación que compartían– Tienes a tu familia, me tienes a mí. Y estoy seguro de que en tu hogar también tienes personas en quienes puedes confiar, no necesitas hacerlo todo tu solo. Incluso estoy seguro de que mi versión de ahí puede ayudarte.

— Si como no... No queda nadie de mi familia allá y tu... - lo miro de reojo- Y tú... Tú no eres alguien importante en mi vida.

— Auch... - se quejó, pero se notaba divertido- Me hieres Wanyin, ¿cómo puedes decirle eso a tu esposo?

Intercambio de almasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora