Mío

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Jiang Cheng había terminado los entrenamientos, además de asegurarle nuevamente a su madre que seguía siendo él y no su otra versión. También tuvo que hacerlo con su padre. Se sentó en su oficina para sacar la carta que había encontrado, justo en el cajón donde también había dejado la otra en ese otro mundo.

¿Jiang Cheng?

Maldición, es extraño escribirse a uno mismo, pero supuse que debería hacerlo.

El estar aquí, y compartir con tu (¿o nuestra?) familia me hizo darme cuenta de que necesitaba un cierre. Te habrás dado cuenta de que, en mi hogar, no están mis padres ni mi hermana: solo tengo un sobrino. Mi hermano estúpido no cuenta, él tomó su decisión de irse.

Me tomé el atrevimiento de aprender algunas cosas y de grabarme en la memoria muchas cosas, hay cosas que por mi mismo no recordaba y aquí las he aprendido. Fue... como volver a un pasado diferente, pero con cosas del futuro. De lo que me alegro es que tu esposo no haya tenido que tomar la decisión de recluirse después de algunas cosas que sucedieron en el templo Guanyin, ni que Wei Ying tuviera que ceder su núcleo. No le he dicho a casi nadie, pero... me tomó años aceptar que lo volví mío. Que mis logros son míos y no porque él me cedió. Lo que tampoco he dicho... Es que me duele que el idiota al volver, lo primero que hace es ofender a A-ling y huir de mí.

Me sorprende como pequeñas decisiones cambian tanto... Tu esposo me explicó muchas cosas, pero aun así sigo sorprendido de que hayan terminado juntos. Yo... Aun no le he dado una respuesta adecuada al de mi mundo, no sé porque quiere cortejarme, solo de repente empezó a mandar cartas. ¡Apenas lo conozco! ¿Cómo diablos...?

Jiang Cheng tuvo que reírse porque se imaginaba a su otra versión tratando de descifrar porque su Lan Xichen quería una relación con él. Sospechaba que no importaba las razones que le pusieran, encontraría excusas para ello. Iba a seguir leyendo cuando sintió unos brazos rodearlo.

— Pensé que habías ido a Gusu – comento sonriendo mientras dejaba la carta

— Mm... Pero ya volví- Lan Huan apoyó su cabeza en el hombro de su esposo- Te extrañé... Si fuera por mí, no hubiera ido.

— No me volveré a ir tonto- le dio unas caricias en la cabeza, sabía que los primeros días después que regresó había estado tratando siempre de ver si volvían a cambiar hasta que le dejó en claro que eso no pasaría. Y sabía que, aunque no lo dijera, su esposo seguía con miedo de que algo pasara- A-Huan...

— Me traje para hacer papeleo aquí, a Shufu no le molesta- le aclaró- Después de todo, nosotros somos quienes haremos la conferencia anual y cuando sea... ya no tendré tanto tiempo para disfrutarte.

— Mentiroso, tu encuentras siempre los momentos...- le dijo divertido y pensó unos momentos. Como pudo hizo que se apartara, se levantó para enfrentar a su esposo- Solo porque estos días realmente has estado ocupado, te voy a dar algo.

Lan Huan lo miro sin entender, ya que lo vio dirigirse hacia las puertas de la oficina que había dejado abiertas para cerrarlas y colocarle un par de talismanes.

— ¿A-Cheng?

— Tsk, no me digas que el estar tanto tiempo con el otro hizo que tú también te volvieras amargado...- le dijo divertido mientras se le acercaba para desatar la cinta, y en vez de removerla, tomo ambos extremos para pasarla por detrás y obligarlo a recorrer la distancia que los separaba y besarlo.

Tuvo el efecto deseado porque sintió las manos tomarlo por la cintura, y como los labios de su esposo comenzaban a apoderarse de los suyos. El beso que al inicio era algo suave, comenzó a volverse más pasional, más deseoso. Jiang Cheng le dio unas pequeñas mordidas mientras dejaba escapar unos sonidos de gusto.

Intercambio de almasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora