"Caminamos durante días entre la densa vegetación sin encontrar ninguna señal de civilización. Mi cuerpo se sentía más pesado, no sólo por el cansancio, sino porque más tarde descubrí que el aire de Kiros contiene menos cantidad de oxígeno que el que necesitaba mi cuerpo, llevándome aún más al límite.
En todo ese tiempo Hina no había dado señales de levantarse, salvo para hacer algunas contracciones involuntarias. Pero mis problemas apenas estaban comenzando.
Kilo: - Señor Rage. Tenemos un problema. -
Rage: - Por última vez, Kilo. Es sólo otra rata. ¡Deja de hablar y sigue avanzando! - Le grité extenuado.
Kilo: - Me temo que eso será imposible, señor. Mis celdas de energía están al límite. Sólo es cuestión de tiempo para que... - Apenas pudo terminar la frase y se desplomó sobre el suelo.
Rage: - Oye, Kilo. ¡Oye! ¡No podemos quedarnos aquí! ¡Kilo! - Le gritaba con todas mis fuerzas, pero era en vano.
En ese momento me encontré en una difícil encrucijada. Debí elegir entre salvarlos a ellos, o sobrevivir. Las raciones de comidas se estaban agotando, las piernas me comenzaban a fallar. Aún así, monté el pesado cuerpo de metal de Kilo sobre un costado de la plancha de metal en la que estaba Hina, y los arrastré hasta que mi cuerpo colapsó.
Las noches eran interminables. Ocasionalmente nos acechaba un animal desde las sombras. Era una especie de felino. No lo pude ver en su totalidad. Lo más llamativo eran sus brillantes ojos que reflejaban la luz carmesí del sable de luz, el cual activaba a la menor señal de peligro. Afortunadamente, la fiera dejaba de seguirnos una vez llegado el sol de la mañana.
A pesar de todo, seguí adelante sin pensar mucho en las cosas. Tan sólo me enfocaba en encontrar algo que nos pudiera sacar de la interminable jungla, pero la suerte no me sonrió en lo absoluto. Y finalmente, cuando no fui capaz ni siquiera de contar cuántas noches habían pasado, caí fatigado sobre el suelo fangoso a mis pies. Tan sólo recuerdo que apenas podía mirar a tras y a Hina y a Kilo sobre la plancha de metal mientras murmuraba: "perdónenme."
No puedo decir cuánto tiempo pasó, o tan siquiera cómo fue posible. Pero recuerdo un extraño olor que me sacó del sueño en el que estaba. Mi cabeza me dolía con intensidad y mi visión estaba bastante borrosa, pero logré alcanzar a ver lo que parecía un refugio improvisado. ¿Dónde estaba? ¿Cómo fue que llegué ahí? Me preguntaba en ese momento.
Recuerdo que apenas podía moverme, y tenía un extraño dispositivo que cubría mi boca en mi nariz. No sabía qué era exactamente, pero al menos me dejaba respirar con algo de dificultad. Cuando pude recuperarme un poco, pude ver el interior con calma, y me percaté que era una especie de iglú de metal y se podía ver la selva a través de un panel de vidrio que tenía sobre el techo. Me sentía algo aliviado, pero mi tranquilidad no dudaría mucho.
El pedazo de tela que servía como puerta del refugio se hizo a un lado, y una criatura de seis patas entró al refugio. La misma criatura felina que nos estaba siguiendo. Su tamaño era algo impresionante, y me miraba directamente con sus amarillos ojos y sus pupilas rasgadas. La verdad, yo estaba aterrado de miedo ante su presencia. Buscaba desesperadamente el sable de luz, pero no estaba, se había esfumado.
La criatura comenzó a acercarse a mí lentamente, y recuerdo que la miré directamente a sus ojos. Sin embargo, la criatura no mostraba ningún signo de agresividad u hostilidad. Si tuviese que describirla, podría decirse que sentía curiosidad por mi.
En ese momento, mi impresión sobre la criatura había cambiado. De hecho. Sin el miedo que sentía. Pude apreciar su hermoso pelaje verde brillante con los mechones azules que salían de su cabeza como una especie de melena ondulada. Su hocico era algo fino para parecer un depredador, pero sus dos colmillos inferiores sobresalían de su boca. Algo un poco extraño y tierno, se pudiese decir.
Aún no logro entender qué fue lo que me impulsó a hacer tal disparate. Pero levanté mi mano suavemente e intenté tocar la cabeza de la criatura. Al principio ella retrocedió levemente y yo me detuve, pero luego volvió, olfateó mi mano, y me dejó acariciarle la frente.
Recuerdo que dejé escapar una sonrisa al percatarme que a lo que tanto miedo le tenía resultó ser una tierno y ronroneante gato gigante. Comenzó a acercarse a mí mientras yo le rascaba el cuello, la espalda y los costados. Y sin previo aviso. Se desplomó sobre mí. La escena era encantadora, si no tenemos en cuenta que era un animal de trescientos kilos que me aplastaba con todo su peso. Y entonces escuche/
????: - ¡Princesa! ¡Al suelo! -
Al oír esas palabras, lo primero que pensé fue: "Princesa, ¿es en serio?", pero luego el enorme felino se levantó de inmediato y se alejó de mí, permitiéndome ver a una Togruta bastante mayor de pie en la puerta del refugio."
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Star Wars Fanfic - El Clon Jedi
Fanfiction"Un misterio infinito la Fuerza es. Mucho por aprender aún queda." -Maestro Yoda.- "La Fuerza es lo que le da al Jedi su poder. Es un campo de energía creado por todas las cosas vivientes. Nos rodea, nos penetra, y mantiene unida la galaxia." -Obi-W...
