Douxie y Teagan estaban totalmente encantados con la nueva etapa de sus vidas, la de ser padres.
No podían negarlo y no querían hacerlo, simplemente era hermoso tener a dos bebés recién nacidos en casa.Aunque también era muy cansado.
—Los amo, a los 4—. Archie habló y luego cerró una maleta con las patas. —Pero si un bebé es difícil, dos es peor. Además ellos se coordinan para llorar, comer, gritar y hacer sus necesidades que para ser recién nacidos huelen muy mal—.
—Arch no te estamos diciendo que no te vayas, estás en tu derecho—. Teagan le sonrió mientras cargaba al pequeño Dante y daba unas suaves palmaditas en su espalda. —Sabes que puedes regresar cuando quieras, este es tú hogar y vamos a extrañarte—.
—¡Eres un traidor! ¡Has peleado a mi lado durante 9 siglos y ahora te largas cuando tuve bebés y cuando más te necesito, me estás abandonando porque eres un cobarde para quedarte y ser un buen tío—. Douxie le reclamó sin mirarlo, simplemente se dedicaba a sostener a su hija. —Te he dado toda mi vida Archibald, hemos estado juntos siempre y ahora me dejas—.
—Doux solo pasaré las noches con Nari porque llevo días sin dormir, no es como que me esté mudando para siempre—.
Teagan solo negó con una sonrisa ante la pequeña discusión de su esposo y su familiar. La verdad es que sólo habían pasado unos días desde que Dante y Therese habían llegado a casa, pero las noches habían sido largas porque la actividad favorita de sus hijos era llorar.
Douxie entendía el porqué Archie había tomado esa decisión, de hecho el felino era el primero en ponerse de pie y caminar hasta la habitación de los niños cuando ellos lloraban, pero también necesitaba un descanso.—Lo siento Arch, solo estoy un poco estresado—. El pelinegro confesó.
Él era el mejor papá. Estaba todo el tiempo al lado de los niños y cuando sabía que Teagan estaba muy cansada él era el encargado de cuidar de ellos cuando lloraban en las madrugadas, además no había descuidado para nada su relación con Teagan y tampoco su trabajo como maestro hechicero, aunque las ojeras mostraban su esfuerzo.
—Esta bien los entiendo—. Archie les dió una mirada. —Se nota que están cansados—.
Teagan estaba en las mismas. Era la madre más impresionante que había incluso para su propia sorpresa, había vuelto a usar la ropa que ya no le venía porque había vuelto a su antigua talla y en los momentos en los que los bebés dormían ella aprovechaba para tomar su bacúlo y entrenar un poco.
—¿Qué se supone que significa eso?—.
—Que parecen muertos vivientes—. Merlin los miró de pies a cabeza cuando entró a la casa de su hija y su aprendiz, como si fuera el dueño de la casa. —¿Cómo están mis nietos adorados?—.
—Si hola papá, yo también estoy feliz de verte, soy tu hija por si sé te había olvidado—. Teagan se quejó entregándole a Dante en los brazos y viendo como él se acercaba a Douxie para también abrazar a Therese. —Por favor tardamos mucho en hacerlos dormir, no los vayas a despertar—.
—Oh Teagan siempre serás mi hija y te querré por eso pero mira a estas criaturas, mira sus pequeños y gordos cachetes—. Merlin susurró mirándolos como si tuviera un corazón. —Son como tú cuando eras una bebé—.
—Ooww—.
—Oh callense los dos—. La hechicera se cruzó de brazos con las mejillas rojas y sintió los brazos de Douxie rodeándola con ternura.
—¿Te mudarás Archie?—. Merlin le preguntó al familiar mientras lo veía tomar su maleta.
—Es que los bebés lloran más de lo que respiran, es un milagro que ahora mismo estén dormidos—. Archie respondió.
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Los protegidos
FanfictionDespués de creer que lo más difícil ya había terminado, Douxie y Teagan Casperan tendrán que enfrentarse a alguien que tiene en la mira a las personas que más aman. La protectora se aventurará en una etapa diferente en su vida: un hogar, una familia...