Cuando Therese abrió los ojos no pudo ver nada más que oscuridad. El piso era plano y frío como si de cemento se tratara y su pequeño cuerpecito de 9 años temblaba de miedo ante lo que podía suceder, sin embargo con valentía se puso de pie tratando de buscar respuestas.
Se abrazó a sí misma para intentar abrigarse y empezó a caminar con cuidado tratando de no tropezar.-¿Hola?-. Le preguntó a la nada.
Elevó un brazo haciendo que una luz ámbar como sus ojos se desprendiera de ella, iluminando un poco a su alrededor.
Para su edad, y considerando que hace unos meses atrás había descubierto junto a su hermano que ellos eran magos como sus padres, tenía buen conocimiento sobre hechizos mágicos, quizás porque su casa estaba rodeada de libros sobre eso... aún tenía que buscar una manera de invitar a sus amigos a su casa sin que ellos hicieran preguntas.-¿Hola?-. Una voz algo asustada se escuchó a unos 30 metros adelante de ella.
Una luz idéntica surgió del otro extremo y ella entendió que era la magia de su hermano, que además de poseer el mismo color tenía algo que los unía, debía de hacer una explicación mágica para eso, pero sonaba lógico decir que estuvieron unidos desde el nacimiento.
Lo único que se escuchó en el lugar fueron unos sollozos y el sonidos de sus pequeños converse corriendo sin parar para llegar hasta el otro.-¡Therese! ¿Therese estás bien?-. Dante preguntó cuando logró abrazarla, cerrando los ojos por un momento y sintiéndose en paz porque su hermana era su hogar.
-Si si lo estoy, ¿y tú te encuentras bien?-. Ella preguntó ganando un asentimiento y volviendo a abrazarlo.
Dante tenía ese instinto protector de hermano mayor que te hace el desayuno y te cuida en las noches, bueno, mayor por 5 minutos. Therese tenía esa fachada de hermana patea traseros, de esas chicas que si te burlabas de uno de los poemas que Dante amaba escribir, probablemente te haría un hechizo para que te crezca la lengua y nadie se daría cuenta porque nadie pensaría que ella era una hechicera.
Ellos no entendían como muchos hermanos en las familias podían odiarse, enfadarse por lo logros del otro o pelear constantemente; era demasiado extraño porque ellos eran el mejor amigo del otro, confidente y acompañante de travesuras, el lugar seguro del otro y simplemente habían estado juntos siempre. Dante y Therese habían atribuido eso a que sus padres los habían criado así, en un ambiente lleno de amor en donde el respeto y el cariño prevalecían.-¿Recuerdas qué sucedió?-. Dante miró a su hermana la cual asintió.
-Mamá y papá estaban peleando por ese tal Mordred que busca hacernos daño, hubo una explosión y ahora estamos aquí-.
-Creo que estamos secuestrados como Nari, Skrael, Bellroc y el abuelo-.
El silencio volvió a prolongarse, no porque no hubiera de que hablar, de hecho sus cabezas estaban llenas de dudas; sino porque estaban aterrados.
-Mamá y papá estaban peleando, nunca lo habían hecho y fue fuerte. Dante, ¿y si ellos...?-
-No Therese, ellos están bien, solo estaban algo... alterados-. El niño comentó tratando de calmarla, sin embargo él parecía no creer su propia mentira. -Además creo que eso es lo de menos ahora-.
-Si tienes razón, necesitamos salir de aquí y averiguar que sucedió con todos, tenemos que salvarlos y...-.
-¿Salvarlos? ¡Acabamos de empezar en esto de la magia Therese, si nuestros padres están en problemas nosotros estamos muertos!-.
-Si, pero no pienso quedarme aquí de brazos cruzados, ¿quiénes son nuestros padres?-. Therese le brindó una de esas miradas que su padre solía tener siempre, la de encontrar una solución en el momento más oscuro. -Dime-.
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Los protegidos
FanfictionDespués de creer que lo más difícil ya había terminado, Douxie y Teagan Casperan tendrán que enfrentarse a alguien que tiene en la mira a las personas que más aman. La protectora se aventurará en una etapa diferente en su vida: un hogar, una familia...