Capitulo I: Recuerdos de un padre

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En una cabaña hecha de piedra lisa y vieja madera, que aún sobresalían astillas, se encontraba una de las familias más ruidosas, de clase media alta, del reino Kupa Keep.

-¡Maldita sea! ¡Mamá! ¡Craig se robó mi parte del cerdo!

-¡Cállate! ¡Yo te vi, comer una presa antes de que sirvieran la cena!

-¡Mentiroso!

Tales gritos eran normal para la progenitora de la familia Tucker, con solo un par de gritos hizo callar a sus hijos.

-¡Craig, devuelve a tu hermana su presa! ¡Tricia siéntate en la maldita silla!

Ambos hermanos se sentaron molestos, mostrando abiertamente su dedo corazón a su madre, repitiendo ella misma el acto.

Cuando el mayor de los hermanos se disponía a hablar, fue detenido por el ruido de la puerta, abriéndose mostrando a su padre con un rostro de seriedad masiva. Era muy raro verlo de esa manera.

-Mi amor, estás en casa

Su esposa le quito el gran abrigo que tenía empapado por la fuerte lluvia que caía.

-Siéntate...

-¿Quieres que te sirva algo de té? Para la cena hay-

-Laura siéntate

Su esposa lo miro con ojos abiertos de la impresión, en años no la había llamado así, pero haciendo caso a su esposo se sentó junto con sus hijos, que compartían la misma cara de impresión.

El hombre de cabello naranja se sentó en una silla mirando a toda su familia, sonrió.

-Comamos

Su familia aún consternada comió en completo silencio, cuando terminaron se miraron los unos a los otros y por fin volvió a hablar la cabeza de la familia Tucker.

-El Wizard, ha convocado a varios hombres, está creando grandes grupos de infantería para que encabecen la lucha contra el reino de Zaron

La familia fijó la mirada hacia su padre y esposo.

-Me han elegido para encabezar el escuadrón número tres, tengo que retirarme por la mañana

Su esposa no pudo más, se abalanzó contra él empapando su pecho con sus lágrimas, pidiéndole por favor que se quede.

-Lo lamento, querida

-Thomas... no me hagas esto-su cabello rubio cayó sobre sus mejillas, mojado por las lágrimas

-Estaré bien, amor-pego su frente con la de su esposa-Estaré bien, lo prometo...

Craig vio a su hermana ponerse en posición fetal sobre su silla, dejando salir unas lágrimas acompañadas de unos sollozos.

Él estaba en shock.

No mostró expresión alguna, pero sentía varias lágrimas empañar su visión, sintiendo de la nada el tacto de su padre.

-Está bien, Craig-pego la cabeza de su hijo en su pecho-Está bien

Él sonrió.

Sonrió, al ver la tumba de su padre, recordando con nostalgia aquellos tiempos donde su máxima necesidad era molestar a su hermana.

-Ja...-se le escapó de su boca

Sabía que eso no era posible, al menos desde hace ocho años.

Recuerda haber abierto un pequeño sobre, que en su interior tenía la noticia que sacudiría todo su mundo.

"El general Thomas Tucker, muerto en batalla"

Sin ninguna expresión, se retiró de lo que se podía llamar un cementerio, siendo solo varios agujeros vacíos y llenos alrededor de una casucha.

Se dirigió al mercado del pueblo, y sin que nadie sospechara logro robar dos panes y una jarra de leche.

No había como pagar esas cosas, ya no, mirando al cielo se disculpó internamente con su madre.

Siguió avanzando, donde se escuchaba a los bardos cantar sin cesar las buenas nuevas, y vio por fin su objetivo.

Escondiéndose en un callejón, se dispuso a vigilar minuciosamente a un rubio de camisa verde a cuadros, cuando este distrajo, agarro fuerte la jarra y los panes, se los puso encima y se dispuso andar, haciendo que su sombrero le tapara la cara.

Chocando con tal sujeto, este solo le respondió con "¡Pene!", y un "¡Carajo!", sin darle importancia, ágilmente agarro la bolsa de dinero que le colgaba en el pantalón, sin que este se diera cuenta, contando hasta tres para luego correr y oír a lo lejos "¡Ladrón!"

Una ligera sonrisa salió de su boca, sabiendo que no lo iban a atrapar, intentando esconderse decidió ver, que no lo seguían, fue grande su sorpresa, que al volver a mirar al frente, un hombre vestido completamente de metal, le cerró el paso.

Miro hacia atrás dispuesto a escapar, pero otro hombre le cerró el paso, después de tantos años, estaba acabado.

Detrás, del primer hombre que vio, se dejó ver una silueta que no había visto en años, el Wizard...

-Vaya, vaya, pero si es mi recluta favorito, Craig Tucker-sonrió con malicia

-Vete a la mierda, culón-dijo inexpresivo mostrando su dedo corazón

Cenizas de VerdadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora