Capitulo 4

178 6 0
                                        

Me levanté temprano por el sonido de la alarma que había puesto por la noche, tras terminar de prepararme baje a la cocina encontrándome con mis padres, pero no había rastro alguno de Jason ni de Emily.

-Buenos días ¿Dónde están Jason y la señorita Fields? –rodé los ojos dramáticamente

-Buenos días, cariño –sonrió mi madre

-Tu hermano se fue temprano hacia la empresa y de Emily no sabemos nada, llevo despierto desde temprano y no la he visto –miro a mi madre

-¿Quizás esté en la habitación? –preguntó confusa

-La puerta estaba cerrada –conteste bebiendo de mi taza

-Iré a despertarla –dijo mi madre empezando a salir de la cocina

-No creo que haga falta –comento mi padre mirando hacia la puerta, nos giramos viendo a Emily con los cascos puestos y sudada

-Buenos días, Emily –dijo mi madre con una sonrisa

-Buenos días, señora Dilaurentis –nos miró a mi padre y a mi –Buenos días a todos –sonrió un poco –Iré a prepararme, en 20 minutos estaré lista –me miro y yo asentí aun atontada mirándola de arriba abajo llevándome un codazo de mi madre

-Claro –dije nerviosa a lo que ella asintió y subió corriendo, escuchando su música

-Por lo visto es muy madrugadora y deportista –comento mi padre entre risas a lo que asentíamos

Terminamos de desayunar y tal y como había dicho la morena, a los 20 minutos apareció totalmente cambiada, era sorprendente como conseguía dejarme sin aliento. Nunca me había pasado esto con nadie y ya me estaba empezando a cabrear y a la vez gustar sentirme así.

Tras despedirnos de mis padres salimos de la casa, como tenía mi coche pues fuimos en él

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Tras despedirnos de mis padres salimos de la casa, como tenía mi coche pues fuimos en él. Emily me había comentado que el de ella lo traerían en unos días así que de momento tendríamos el mío. En el camino había un silencio realmente incómodo, puse algo de música, pero no funcionaba.

-Saliste muy temprano hoy –dije para aligerar un poco el ambiente

-Me gusta salir a correr todas las mañanas –dijo sin mirarme –Me hace despejarme, poder pensar y soltar todo lo que tengo dentro –dijo después de unos minutos llamando mi atención

-Es bueno hacer deporte, aunque yo no practico –sonreí un poco, agradecida de que siguiera la conversación

-Cada uno tiene su forma de relajarse –se encogió de hombros mientras miraba por la ventana

-¿Vas a trabajar aquí? –pregunte con suavidad

-Pedí el traslado del hospital de California al de Rosewood, en unos días empezare, pero tendré que ir algunos días a California para ver cómo van mis cadetes –suspiro de forma cansada

Mi Reflejo En Sus OjosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora