¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Sábado de pasta, sábado de conocer al novio de Olivia y tratar comportarse de forma decente.
— ¿Me vas a ayudar a cocinar, no? — pregunta Julián sentado en el borde de la cama.
Está sin remera y Enzo aprecia esa vista con una sonrisa, se despertaron hace relativamente poco, pero se levantan sin hacer fiaca a pesar de las quejas de Fernández.
— Sí, como siempre mi amor. — le asegura Enzo levantándose de la cama.
Julián busca una muda de ropa cómoda pero decente, recordando que hoy conocerían al que sería su yerno.
— Vestite bien, En. — dice pensando en los posibles outfits que Enzo elegiría.
— ¿Qué En, nene? Mi amor decime. — dice Enzo con un tono molesto que lo hace reír.
Escucha como su novio revuelve el placard y se queja de forma interna, siempre terminaban los estantes hechos un quilombo.
— De gala. — dice Fernández parándose frente a él vestido con una camiseta de River.
Julián se muerde el cachete interno para así poder contener un suspiro que le parece totalmente ridículo, pero un poco inevitable.
— No podés ser tan lindo, culia'o. — suelta haciéndolo sonreír y ganándose un set de besos por su rostro que terminan en su boca.
Si fuera por Enzo vivirían así, en un beso eterno, pero Julián recuerda que tienen que cocinar para cuatro y casi siempre es él quien se encarga de hacer todo.
— Bueno, muy lindos tus besos amor, pero hay cosas para hacer. — dice besando su mejilla y escapándose de él sabiendo perfectamente que Enzo es capaz de tenerlo nuevamente a los besos si no se va.
— ¡Juli! — rezonga como nene chiquito y lo sigue poniéndose las zapatillas.
— ¡Dale mi amor, ponete a cebar mates! — le responde el otro lavándose el rostro.
Escucha a Enzo quejarse por lo bajo, pero sabe que probablemente ya tenga la pava calentando agua y que esté armando la montañita en el mate.
— Qué obediente mi chiquito. — lo pelea Julián pellizcando sus cachetes solo para molestarlo porque sabe lo mucho que al otro le jode esa acción.
— Juli. — se queja corriendo su rostro y el otro solo ríe ante su molestia.
Enzo prepara el mate y Julián busca algún paquete de galletitas para comer mientras miran el resumen de ESPN de la mañana. Se sientan en el sillón y apoyan el termo y demás sobre la bendita mesa ratona que tanto les costó conseguir.
— Qué buenos mates que haces, no me canso de decirlo. — halaga Julián devolviéndole el mate y Enzo sonríe ganador.
— Siempre. — asiente un poco egocéntrico haciéndolo reír.