AFERRARSE.

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El diecisiete de marzo la noticia cayó como fritura, pesada

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El diecisiete de marzo la noticia cayó como fritura, pesada.
Para Julián significaba mucho, demasiado. Era alegría y tristeza, ambas en profundidad. Era saber que venía su hijo, y que se iba el amor de su vida.
Porque tener un hijo con Emilia significaba pasar el resto de sus días con ella, aunque él no quisiera. Y evidentemente pasar su vida con Emilia eliminaba cualquier rastro de Enzo en su vida, porque él no iba a ser su amigo amándolo como lo hacía.
Justo el día siguiente tuvo que tomar un vuelo, tenía que volver a Argentina para la fecha con la selección. En lo único que podía pensar era en que por lo menos en el vuelo podría analizar dónde estaba parado justo ahora y hacia donde se iba a mover, parecía analizar su vida como si fuera un tablero de ajedrez.
La ventana del avión le permitía mirar el cielo y atormentarse con todos los escenarios posibles, cosa que hacía siempre, aunque esta vez todo era distinto. Era un tema tan serio y delicado que comerse la cabeza no era divertido, solo le causaba un dolor de entrañas que no pudo sacarse al bajar del avión.
Giuliano lo miraba demasiado, más de lo habitual porque lo cierto era que siempre parecía un admirador de él, aunque era su amigo. Él notaba su pesar, la forma distinta de caminar. Veía que Julián arrastraba sus pies, como si cargara con algo.
Y por dios, obviamente cargaba con algo. Eran toneladas de sentimientos, de escenarios ficticios catastróficos, de saber que su futuro no iba a ser como él había deseado. Cargaba con la culpa inmensa de no sentirse feliz al cien por cien sabiendo que iba a tener un hijo.

— Juli, dale hermano, media hora ahí parado. — se le burla Rodrigo, él le sonríe fingiendo que nada pasa, aunque le pasa todo.

La vida le pasa, porque esas cosas son parte de la vida. Las decisiones, lo inesperado, el separarte de alguien amado, esas son cosas que pasan, y que ahora le pasan a Julián.
Con las horas de vuelo reflexionó mucho y decidió como accionar.
Fingir demencia; ese es su plan elegido, literalmente.
Esa fecha fifa iba a ser la última en la que todo iba a seguir como había sido por años, con los mates, el truco, los torneos de play, las risas públicas y los besos privados, y agarrarse de la mano en los pasillos del Monumental. Había decido que iba a disfrutar de esas cosas que eran cotidianas cuando se veían, que un estadio completo coree sus nombres y se miren con los ojos brillando, sabiendo que tiempo atrás vistieron otros colores y la gente apenas los conocía, pero que estaban juntos desde el principio. Se iba a dejar ser feliz esa última vez, iba a dejar que  festejen un gol (de cualquier compañero, no hacía falta que fuera de alguno) y que Enzo lo abrace sin rencor alguno, porque sabe que en el futuro lo va a tener.
Va a guardar su secreto hasta el último día, porque es un cagón y prefiere que Enzo vuelva a Londres con el corazón roto, a que se alejen en esa fecha y el no pueda consolarlo porque él no lo deje, y no por la excusa de la distancia.
Sabe que con el paso del tiempo Inglaterra va a curarle el corazón a Enzo, y él va a estar observándolo de lejos, porque perdió el derecho de hacerlo él mismo. Y va a estar bien, porque tiene dos hijos que ama, y él va a tener a su hijo y quizá en un futuro lejano ellos sean amigos y finjan ante todos que no se aman de esa forma, tal como lo hacen ahora, aunque sea por motivos diferentes.
Julián se da un respiro de su cabeza cuando ve a Enzo, porque esa sonrisa resplandeciente no hace más que quitarle las penas y alegrarle el corazón.

𝗥𝗘𝗗 𝗕𝗘𝗙𝗢𝗥𝗘, 𝗕𝗟𝗨𝗘 𝗔𝗡𝗗 𝗦𝗞𝗬 𝗕𝗟𝗨𝗘 𝗡𝗢𝗪Donde viven las historias. Descúbrelo ahora