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Felix miró afuera por la ventanilla al lado de la nave, sin ver nada, pero sí el negro vacío del espacio exterior y el brillo lejano de las estrellas. Había estado mirando fijamente la oscuridad sin fin por más de una hora y todavía no era capaz de quitar la mirada. Discovery Channel no tenía nada ante el esplendor real del espacio, eso seguro.
Al padre de Minho le hubiera encantado esta vista.
Un suave guau detrás de él por fin le había hecho voltear de la increíble vista frente a su ventana, y sonrió a Bo cuando el chucho tonto se metió en la habitación-cabina que compartía con Felix, moviendo la cola en alto.
―¿Y dónde has estado, eh? ―le preguntó, agachándose para rascarle detrás de una de las orejas al perro, golpeando en el lugar especial que siempre hacía que los ojos del cachorro rodaran hacia atrás en su cabeza, mientras Bo gimió de placer. Minho se rio de su exagerada reacción y rascó un poco más fuerte―. Has estado metiéndote en problemas, ¿verdad?
Minho esperaba que no. Bo había entrado con esa mirada profundamente satisfecha en su cara, la que por lo general se producía sólo después de que Minho le había dejado afuera para que hiciera sus negocios. Minho hizo una mueca. Esperaba que Bo hubiera encontrado un rincón donde dejar fuera del camino la caca. Seungmin probablemente trataría de estrangular al perro tonto si encontraba el lio en el prístisimo piso de la nave espacial.
«Otra vez».
Sin embargo, Minho se sentía feliz de tener a Bo con él.
Después de que se había escapado de la instalación con muy poco alboroto y se dirigieron hacia la nave oculta de Seungmin, Felix le exigió a su hermano mayor llevarlos de vuelta a la granja para que pudieran recoger al perro. Chan y Minho habían tratado de convencerlo de que Bo podría estar mejor en la Tierra, sin importar lo mucho que les dolería dejarlo atrás, pero Felix no quería oír hablar ni una palabra de su razonamiento racional. Quería a Bo con ellos antes de salir para Zinoa. Estaba preocupado por lo que el gobierno le pudiera hacer al perro. Felix trataba al animal como a un bebé y después de la amenaza de perder a su propio hijo, no podía soportar irse y dejar a Bo, también...
Felix quería a Bo, y Minho se sintió fuertemente presionado a no negarle nada después del horror al que su bebé se había enfrentado. Pero aun así, sería más seguro para todos si se iban de inmediato.
La decisión se había tomado y en ese momento Felix empezó a llorar. Lo siguiente que supo Minho, fue que la nave se movía silenciosamente por encima de su vieja casa en la granja mientras Seungmin tele-transportaba a Minho y Chan abajo para hacer un poco de reconocimiento y empacar todo lo que Felix quería de la casa. Su pequeño amante mandón había hecho una lista, y Minho se había reído cuando se dio cuenta de que los tres estaban saltando alrededor para satisfacer las demandas de un hombre embarazado de un poco más de un metro y medio de estatura. Por supuesto, había dejado de reír cuando Felix lo había fulminado con la mirada y le ordenó llevar su culo hasta su casa y traer sus cosas para que pudieran regresar a casa. Minho simplemente había culpado de la terquedad repentina de Felix a sus hormonas de embarazo e hizo lo que su amante quería.