Las visiones inclusivas son aplicadas la mayoría de veces por los millennials, también los pensamientos poco convencionales que los adultos desaprueban, la humanidad ha trascendido como un juego arcade, los métodos de diversión ya no son los mismos de antes, la música llena de poesía que nos transmitía sentimientos inolvidables, ahora esta llena de ritmos repetitivos y palabras vulgares, esos son los pensamientos de los de la vieja escuela, según ellos hemos nacido para dañar el planeta, que nacimos siendo unos privilegiados, que otros murieron para darnos la paz en la que nos regocijamos, que con nuestras malas suposiciones el progreso forzamos, que somos solo un entretenimiento sobrevalorado, que en unas falsas doctrinas a los ingenuos hemos atrapado. Que hacemos un show por como identificamos nuestra identidad de género, que nos tomamos a la ligera el estricto reglamento, a los díez mandamientos, a los siete sacramentos, que somos narcisistas, que somos socialistas, que somos racistas, demasiado optimistas, dicen que somos la generación más pobre, que los fundamentos por los que luchamos no son nada nobles, que somos unos vagos con sueños flojos, que estamos desconectados de la realidad y somos peligrosos, que somos un reto laboral, que somos ruidosos y difíciles de soportar, que promovemos el libertinaje, que estamos influenciados por las redes sociales, que la información que consumimos carece de sentido común, que nos aspiramos las leyes y no tenemos ni una virtud. Nos juzgan con la mirada como si ellos fueran los más considerados y diplomáticos, nos ven por encima del hombro como si ellos fueran los más educados y extraordinarios, como si sus ideas valieran cantidades que no podría pagar con mi salario. Nos insultan y nos piden ser perfectos, trabajar duro para que ellos se lleven el crédito, aceptar las injusticias y el maltrato sistematico, soportar la corrupción y sus métodos tácticos, se hacen los más civilizados y recatados, pero a puerta serrada son unos sicópatas y desgraciados, causan daños irreparables a las personas y se molestan cuando son cuestionados. Dicen que nos dimos por vencidos porque verdaderamente nunca nos esforzamos, que no somos productivos y que de la tecnología somos esclavos, que con nuestro atuendo escandalizamos, que somos impacientes al máximo, que solo nos importa hacer dinero fácil, que el amor no lo damos gratis, que solo en nosotros mismos pensamos, que estamos descontrolados, que a la humanidad hemos condenado, que somos exagerados al decir que nos han estigmatizado, al decir que el derecho a desarrollar nuestro potencial nos han negado.
Hemos crecido en una sociedad disfuncional, en la que el feminismo han querido minimizar, en la que la contaminación ambiental han querido ignorar, en la que los derechos LGTBIQ nadie en cuenta ha querido tomar. No somos la población perfecta que con súper poderes romperá las barreras, no somos la salvación que frenará la llegada del final de esta era, solo somos personas que se inquietan por lo global y no solo por lo particular, cansadas de todos los problemas que no nos dejan vivir con felicidad, decididos a destruir el tabú que rodea el tema de la salud mental, sin miedo reconocemos nuestro malestar, el sufrimiento que nos causa la depresión y la ansiedad, y nos consentramos en ir a terapia para sanar. He visto como en las noticias nos proclaman la nueva perdición, el nuevo virus que causa conmoción, los causantes de la inflación, acaban con nuestra reputación, en la iglesia nos cierran las puertas, en las calles nos abuchean, en la casa nos encierran, en el trabajo nos golpean, en los autobuses nos denigran si no cedemos el asiento, nos encasillan como insufribles si nos defendemos, somos malagradecidos y caprichosos si respondemos. Tengo muchas cosas que decir pero cuando hablo solo consigo que se rían de mi, que digan que a mi edad no tengo la capacidad ni el derecho a sugerir, que me calle mis opiniones y no las pretenda compartir, no le importamos a los políticos ni al sistema de reformacion, la falta de oportunidades nos da mucha desmotivacion, nuestros jefes nos piden hacer las mismas cosas cuando no tuvimos la misma capacitación, nos matamos por ser ascendidos aún sabiendo que no todos tuvieron la misma educación. La dedicación es una perdida de tiempo cuando te das cuenta que el resultado de tu empeño no es el mejor, ya no es suficiente tener un título para que alguien confíe en ti y cambie tu posición, me prometieron una vida llena de éxitos y creer que sería verdad fue mi error, ojalá todo pudiera cambiar con tan solo presionar un botón.
Somos el futuro y a muchos eso les parece una catástrofe, según ellos somos unos ilusos por tener sueños y expectativas inalcanzables, por ser débiles y muy sentimentales, por no tener ambición y ser unos cobardes, nos llaman basura y dicen que no nos necesitan, que la sociedad sin nosotros estaría más limpia, que solo sabemos fastidiar, que solo nos sabemos quejar, que nunca sabremos como una buena democracia brindar, como un país saber hacer madurar, como palabras sabias proclamar, que solo estamos destinados a iniciar guerras, a sembrar destructivas polémicas, a crear conflictos, a implantar malos entendidos. En la población los que sienten interés por lo novedoso es solo un grupo reducido, que reconocen que el curso de la vida en la tierra no va a un buen ritmo, que admiten que los tratos no son los mismos, que los que están en el poder son mezquinos. Está bien si nos quieren tapar la boca para hacernos callar, con los pies descalzos aprenderemos a hacernos escuchar, nuestras palabras serán difíciles de olvidar, no somos algo superficial, somos una aristocracia que se hará respetar, que sabe defenderse de quien la quiere señalar, ya no nos cubriremos las caras y agacharemos la cabeza, mientras nos humillan por nuestra apariencia. Para los habitantes tradicionales al parecer somos animales que entrenar, ojos que cegar, infancias que marcar, la plebe que hay que culpar, de las malas condiciones, de las malas situaciones, de las malas composiciones, de las malas reacciones, de las malas interacciones. Nos quieren manejar con mentiras piadosas, diciendo que por nuestro bien obran, que por nuestro bienestar esas decisiones toman. Nos ponen como excusa para decir que ellos nunca se equivocaron, que los criminales son los recién llegados, que los tóxicos son los que nunca batallaron, quien les da el derecho a creerse superiores, a decir que nuestros tiempos son inferiores, se la pasan poniéndonos apodos vergonzosos, comparándose con nosotros, diciendo que en su juventud ellos si fueron devotos, que nunca crearon estereotipos espantosos, que nunca tuvieron comportamientos asquerosos.
Estamos hartos de escuchar sus detestables frases, en las que declaran sus inconformidades, en las que proclaman sus desacuerdos a detalle, en las que nos lastiman con una saña incesante. Con una expresión de mofa dicen: Ya no puedes hacer un chiste porque se ofenden por cualquier cosa, ya no creen en el compromiso y quieren tener sexo a toda costa, ya no hacen las cosas bien sino para salir del paso, no tienen lealtad empresarial y son aprovechados, sin tener experiencia quieren ganar demasiado, se cabrean y dan likes pero no son capaces de buscar resoluciones, solo saben rentar y hacer bulla cuando alguien en su camino se interpone, tienen menos patrimonio porque gastan mucho en viajes y conciertos inservibles, creen que todo es muy sencillo y no se esfuerzan como previamente nosotros lo hicimos cuando nada era flexible, son unos idiotas creyéndose que son una comunidad armoniosa y imprescindible. Nos requieren aunque no lo quieran admitir, somos los encargados de hacer los acuerdos del nuevo porvenir, los que la reforma en el universo están asignados a introducir, los que con su imaginación harán que la transformación pueda surgir.
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