DIEZ

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Me perdí por un momento. Estaba tan absorta inhalando el aroma de Rain que había olvidado que peso un poco. Él comienza a caminar más lento, cargar conmigo debe ser frustrante. Hice un puchero con mis labios, ¡Quiero estar entre sus brazos por más tiempo! No obstante, debo bajarme.

Alcé la mirada con pesadez, tengo la cara hinchada de tanto llorar como una niña pequeña. Él tiene sus ojos centrados en el camino, pasamos por las calles como si hubiéramos sido sacados de una película o un anime. Sonreí ante el pensamiento, y jale su camisa con insistencia, llamando su atención.

Bajó la mirada y me observó con cansancio.

—Ya puedes bajarme.—afirmé, con una pequeña sonrisa.

Rain soltó un suspiro de alivio.—¡Por fin! Pesas demasiado.

Abrí la boca indignada mientras con sutileza, mis pies tocaron el suelo. Una vez estuve tocando tierra firme, me giré para encararlo, totalmente indignada.

—Claro que no, ¡Soy ligera como una pluma! ¿No ves lo delgada que soy?—me señalé a mi misma, de arriba hacia abajo.

Comenzaron a caer gotas de pronto, insistentes, mojaron mi blusa al instante. ¿Está lloviendo? ¡No puede ser! Rain arrugó sus cejas con fastidio y se cubrió la cabeza con sus manos. Me reí con gracia, ¿Realmente cree que aún así no se mojará? ¡Tonto, Rain! Me acerqué a él con alegría y alcé mis manos al aire.

—¡Estás cayendo, Rain!—bromeé, emocionada.

Él apretó la mandíbula y me fulminó con la mirada.—¿Me río hoy o mañana?

Auch, que cruel.

—¡A mí sí me da risa!—protesté, haciendo un puchero con mis labios.

—Claro, porque no tienes sentido del humor.

—Primero gorda y ahora esto, ¡¿Qué tienes en contra de mi?!—me quejé, cruzándome de brazos.

Rain entornó los ojos con burla.

—Sí, ya estoy viendo bastante bien que eres delgada...—murmuró, escaneandome con la mirada, la ropa mojada se había pegado a mi piel volviéndose un poco transparente.

—¡¿Qué haces?!—chillé, cubriéndome con ambos brazos.

Él se echó a reír con diversión:—¿Qué se supone que vas a esconder?

El profundo sarcasmo de sus palabras me hizo molestar. ¡Es un tonto! Ya se bien que soy un poco plana, pero tampoco es para restregarmelo. Hice mi típico puchero y le saqué la lengua. La lluvia envolviendonos, es como si no nos importase estarnos mojando. Tenerlo frente a mí, con su cabello pegado a la frente, se ve tan lindo.

Estar con Rain me hace sentir tranquila, diferente. ¿Por qué? Siempre quiero estar cerca, hablarle, cualquier cosa que haga, es capaz de tener un efecto en mí. ¿Por qué? Volví a preguntarme, en medio de la carretera, allí, con el frío colándose por nuestros huesos, mi corazón se apoderó por completo de mi mente.

Me acerqué a él y tomé su mano, es tan grande en comparación con la mía. El calor se extendió por mis mejillas y una sonrisa tonta creció en mi boca. Él se tensó en gran manera y no entrelazó nuestros dedos, al contrario, parecía tan sorprendido. ¿Por qué le cuesta tanto el contacto físico a éste chico? Tan tierno.

—¿Te volviste loca?—espetó, entornando los ojos.

—Un poco, sí.

Lo jalé con fuerza, notando que en ningún momento, soltó mi mano. Comencé a correr,  mi cuerpo temblando por el frío y la lluvia bajando su intensidad. Rain se queja a mis espaldas, murmura insultos, lo que me hace reír, ¿Por qué no pareces tan molesto realmente? Me reí a carcajadas, mis pies sumergidos en charchos.

Summer y RainDonde viven las historias. Descúbrelo ahora