Rey Consorte

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Ni Aemond ni Rickon protestaron cuando les habló de la boda con el rey, lo cual, lejos de aliviar a Aegon más bien le hizo sospechar que esos dos algo estaban haciendo que le aceptaban su matrimonio algo apurado con Jacaerys por una razón oculta que seguramente tenía que ver con dos Alfas muy presentes en sus vidas. Si bien aunque llevaba el apellido Stark, su sangre Targaryen no podía ser borrada ni olvidada, la sangre de un antiguo rey junto con la de la Casa Hightower por línea materna, lo que ayudaría a unir más a los nobles por ese lazo con Viserys y su familia, era una estrategia política ventajosa, la cual Daemon no podría impedir pues se llevaría a cabo en pocos días, mismos en los que Aegon estuvo ocupado.

El joven Alfa lo sorprendió con regalos de cortejo previos a la ceremonia, así como su traje para la boda, no importaba que casi no hubiera tiempo para más preparaciones, Jacaerys quiso engalanarlo y honrarlo de forma correcta, incluso hablando con sus cachorros sobre su unión con él. Otra ventaja sería que el Norte entonces quedaría unido a la familia real, lo que significaba que la mitad de Poniente al menos iba a estar del lado del rey, aquellos indecisos seguramente pasarían a su lado una vez que los planes se llevaran a cabo y vieran resultados. Tan solo necesitaban terminar aquel asunto con el Príncipe Usurpador y todo estaría de vuelta en paz, algo simple y complicado al mismo tiempo.

Aegon estaba nervioso, claro, no eran sus primeras bodas pero algo lo tenía inquieto, acusó al diario de ponerlo así con esas palabras tan sinceras, llenas de tanto cariño que parecía increíble el haberse mantenido intacto y fuerte tal sentimiento en el rey con quien ahora iba a desposarse. Se probó su traje cuando los sirvientes lo trajeron, mirándole al espejo bastante asombrado de cómo se veía. Jamás en su vida se imaginó que terminaría siendo Rey Consorte... o bien no consideró esa posibilidad como algo que realmente pudiera suceder. Igual que Jacaerys, creyó en un futuro como un común de haber confesado al príncipe su embarazo, los dos huyendo o siendo exiliados por deshonrar a los Siete y al rey Viserys.

—Lord Aegon, todo está listo —llamó Tyland.

Rickon y Aemond esperaban afuera, ambos también en trajes de gala, los dos lo escoltarían hasta donde el Septo Supremo, siendo sus dos cachorros quienes lo entregarían al Señor de los Siete Reinos. Cuando Aegon vio a Jacaerys en ese impresionante traje real, se le escapó un suspiro. La verdad era que el tiempo había sido generoso con ese noble Alfa, tan bien parecido, elegante, sobrio con un corazón todavía con buenos sentimientos que la guerra no había logrado manchar. Sonrió algo sonrojado al ver la expresión asombrada del rey, aceptando su mano cuando se encontraron, recibiendo la capa sobre sus hombros, caminando hacia el Septo para escuchar el rito, mirándose de cuando en cuando.

Si bien había sido broma lo de la corona, Jacaerys lo dejó estupefacto cuando le puso en la cabeza nada menos que la corona de Aegon El Conquistador, entregándole su espada antes de iniciar con el rito Valyrio -pues el buen rey quiso también que se hiciera una boda de sus ancestros- tomando esa arma con reverencia casi temblando mientras se hacían esos cortes que permitieron que su sangre se mezclara. No tuvo problemas con el beso ceremonial, sintiendo algo de cosquillas en su pecho por las feromonas Alfa que se impregnaron con las suyas Omega, esa ligera caricia en su mejilla al unir sus labios.

—¡Viva el Rey Jacaerys! ¡Viva el Rey Consorte Aegon! —proclamó Tyland Lannister.

Los demás corearon, ellos dándose media vuelta para recibir esas ovaciones, los ojos de Aegon fueron a sus hijos, estos felices, con sus párpados algo rozados por las lágrimas, llamándolos a su lado para abrazarlos y besar sus cabellos. Jacaerys les ofreció sus brazos también, que no fueron rechazados, una vista que agradó mucho a Aegon, regresando para el banquete en el salón principal, con el brindis y todo el rito de una boda real.

Sweet child o'mineHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora