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Sueños extraños, pistas confusas y dilemas de amor

27 de Enero de 2023.

El hambre había vuelto al triple de potencia.

Mientras devoraba la pasta con jamón y salsa que tía Clara había preparado, mi cerebro maquinaba en los posibles resultados de la investigación de Márcell, y no es que desconfiara de sus cualidades de detective, pero es que... bueno, era Márcell al fin y al cabo.

Reparé en que mi tía me veía alegre. Hablé después de tragar.

—¿Por qué tan feliz?

—¿Te gusta la pasta? —preguntó radiante.

—Sabes que me gusta —respondí, volviendo a engullir la pasta. De verdad estaba muy rica—. ¿Pasa algo? Mira que en tus ojos se nota, estás feliz.

—Pasaron algunas cosas, sí —tanteó el plato con el cubierto—. Hoy salvamos a unos gatitos muy enfermos, y sobre todo, Puggy ya no está tan decaído luego de la revisión, ya anda jugando por todo el jardín.

—Me da gusto. ¿Cómo está Carlo?

—Está muy ocupado para visitas, recuerda que también tiene que atender el albergue —se encogió un poco.

Yo asentí, masticando la deliciosa pasta, hasta que...

—¿Sabes? Me invitaron a una cita.

Casi me muero asfixiado. Me había atorado con la pasta y tuve que levantarme rápidamente a llenar mi vaso con agua porque sentía que ya se me iba el alma. Me tiré en la silla y cuando supe que el riesgo de muerte se había ido, miré a mi tía.

—¿Una... cita?

Tía asintió, tenía una sonrisa de labios unidos.

—¿Pero cómo? ¿T-tú tienes pareja? ¿Desde cuándo? Espera... ¡No me digas qué es Carlo!

—No es mi pareja, y tampoco es Carlo. Es alguien que conocí hace unas semanas. Me propuso la cita hace ya un par de días.

Ok, yo no era el sobrino que celaba a su tía, ella era una mujer joven que tenía todo el derecho de conocer a quién quisiera y que merecía ser feliz, pero oír que salía con alguien era como:

«¿Quieren robarme el amor de mi tía?».

—¿Segura que es alguien agradable? —pregunté—. No es un viejo mañoso como Gorgo, ¿verdad?

—Para nada. Es muy respetuoso y educado.

Volví a tomar el tenedor y mientras envolvía la pasta, exhale.

—¿Hay alguna razón por la que yo necesite saberlo?

—Porque quiero que lo sepas y que me digas que opinas al respecto.

Mi opinión al respecto: «¡No quiero compartir a mi tía con un extraño!»

—Tía, eres libre de salir con quien quieras, no necesitas mi consentimiento para eso.

—¿Entonces no te importa que acepte la cita? —indagó en mi expresión.

«¡Si me importa, pero no quiero parecer un sobrino celoso y posesivo!»

—No. —dije, sonriendo de labios unidos—. Es más, siempre pensé que espantabas a todos.

—Mira quién habla.

—¿Perdón?

—Nada —contuvo una risa.

La conversación sobre su supuesta cita se extendió por toda la hora de la cena. Ya me encontraba en mi habitación, dispuesto a dormir. Estaba cansado por todo lo de la semana.

HEIDREN [Iguales: 1] (Completa ✓) ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora