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Ruptura inevitable

17 de Febrero de 2023.

12:18 AM.

Nuestra estadía en casa de Tammy no duró mucho tiempo luego de las últimas noticias. Después de aceptar la ayuda de ellos cuatro, y de acordar dejarle a Karla y Katiana (lo que ellas denominaron) el proceso de investigación, tomé la decisión de esperar un día, tanto para calmarnos sobre todo ese tema, como para pensar mejor como haríamos funcionar el plan, porque ya no quería hacer cualquier cosa por el impulso del momento.

Salimos de casa de Tammy a media noche. Me despedí de ella con una media sonrisa, tal vez debí despedirme de otro modo, como un ¿abrazo? o un «hasta pronto» pero no creí que debía hacerlo, aunque se sintió absurdo luego de habernos abrazado en su habitación.

Ulises nos trajo a todos. Primero dejamos a Karla y Katiana en su casa. Les pregunté si ellas habían sido las que me mandaron aquel mensaje horas antes en medio de la persecución, pues pensé que así había sido, pero ambas dijeron no haber mandado tal mensaje, lo que me dejó pensando en que, si no fueron ellas, ¿quién pudo ser?

Ulises nos dejó a una cuadra de casa de tía Clara. Aún me quedó cierta duda con él, así que al bajar le pregunté:

—¿Por qué quieres ayudarnos?

Ni siquiera me miró al responder. Desde afuera lo veía como uno de esos conductores negligentes.

—Ya te lo dije, me lo pidieron de favor.

—¿Tammy? —indagué. Él negó—. ¿Entonces quién?

Vagó en su respuesta.

—Alguien importante para mí.

Aún seguía con la duda, pero él no parecía querer hablar más, solo arrancó y se fue, y nosotros también.

Márcell dormiría esa noche en mi habitación, ya que no quería que su padre le preguntara dónde estaba su auto y por qué le faltaba un retrovisor. Quedó en ir a buscarlo en la mañana dónde lo habíamos dejado. De cualquier modo la idea no me pareció mala porque sabía que tendría problemas si su padre se enteraba.

Al entrar no me sorprendió ver a mi tía sentada en la cocina. Se levantó y caminó hacia nosotros, luego de saludar a Márcell comenzó a regañarme, no tanto por la hora sino por la advertencia que ella y Carlo me habían dado.

Márcell no tuvo que escuchar todo el regaño porque se fue a mi habitación en cuanto comenzó. No refuté absolutamente nada, sabía que me lo merecía.

Solo pude decirle que entendía su enojo y que lo aceptaba, y comencé a subir las escaleras para ir a mi habitación.

Me preguntó si quería cenar y le respondí que no, me preguntó si me encontraba bien y le respondí que no, me preguntó si necesitaba algo y le respondí que solo quería dormir, entonces se acercó a mí y me dio un beso en la frente, algo que no hacía desde ya mucho tiempo.

—Joseph estará bien, tranquilo —susurró.

Yo asentí y le di un abrazo.

—Perdón por preocuparte —susurré.

Al entrar a mi habitación escuché que Márcell estaba usando el baño así que tomé algo de ropa para usar el del pasillo, también puse ropa para él sobre la cama. Tomar una ducha con agua caliente se sintió muy bien luego de estar bajo aquella lluvia helada, pasé varios minutos bajo la regadera ya que el agua me quitaba un peso de encima, o eso pensaba yo.

Me puse un short y una sudadera, lo que normalmente uso para dormir. Cuando regresé a la habitación, Márcell ya se había colocado en una colchoneta a un lado de mi cama. Apagué la luz y me lancé de espaldas en la cama como cuando lanzas una camisa al bote de ropa sucia.

HEIDREN [Iguales: 1] (Completa ✓) ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora