Alías diversión y alías inteligencia
Un consejo: Cuando compren batidos, no dejen que se los sirvan en vasos sin tapa. Nunca sabes en que momento alguien vaya a chocar contigo y mande todo al carajo, porque fue exactamente lo que me pasó.
En realidad, pasaron tres cosas.
1. Las personas que estaban más cerca se detuvieron a ver lo que pasaba, como si se les hubiese encendido un chip al localizar algún chisme potencial.
2. Cristián me comenzó a reclamar que los batidos le cayeran encima, pero lo ignoré, de hecho, me molestaba más saber que pagué por ellos y nadie se los tomó.
3. Paula ya no estaba en aquel puesto, y eso, para mí, fue lo más decepcionante.
No dejó ni su rastro, la busqué con la mirada pero solo veía lo mismo: Todo menos Paula.
—¡¿Me estás escuchando, idiota?! —rugió Cristián, haciendo que me percatara que seguía ahí—. ¡¿Acaso no te funcionan los putos ojos para ver por dónde caminas?!
Alto, fornido, de cabello arenoso y una cara del culo, los rasgos básicos de un presumido y todo lo que detesto en una persona.
Observé el desastre. Los batidos cayeron sobre su camisa manchándola casi por completo. Tenía el mentón fruncido y el enojo marcado en los ojos al hablar nuevamente.
—¡¿Estás viendo lo que hiciste?! —rugió otra vez—. ¡¿No vas a decir nada?!
—A parte de que desperdicié cinco dólares, no.
Cristián frunció levemente las cejas, se irguió, dio unos cuántos pasos adelante hasta quedar frente a frente y me señaló con un dedo.
—Si no te has dado cuenta, esto es tu culpa —dijo pausadamente. Pude sentir el peso de las miradas de los que presenciaban el asunto más que la de él.
—¿Solo mía? —hablé, mirándolo de la misma forma—. Porque si no te has dado cuenta, fuiste tú quién se atravesó en mi camino ¿O acaso te metiste los putos ojos en el trasero?
Cristián dio un paso más, yo me mantuve firme, y, de la nada, una persona metió su brazo entre nosotros.
—Bueno, bueno, ya fue suficiente ustedes dos —dijo esa persona, soltando una carcajada estrepitosa que tardó en controlar—. Aunque, si me lo preguntas, la camisa se ve mejor así, más colorido ¿no? —Cristián lo miró con fastidio, y el aprovechó el momento para apartarnos—. ¡Ah, pero Heidren! —se volteó hacia mi—. No andes lanzando bebidas sin antes avisar.
Soltó otra risa y se giró en dirección a Cristián.
—En fin, Cristián, me pareció ver a Emilio cerca de la entrada, creo que te está esperando o algo así, deberías ir.
Cristián lo enfocó breve, luego posó la mirada a mi por más tiempo, como si tratara de encontrar algo. Me mantuve de igual manera y pasados unos segundos, pasó a nuestro lado y se fue caminando apartando de mala gana a todo aquel que tuviera en frente. Tras eso, los que observaban retomaron su camino. Pareció como si nada hubiese pasado.
Pero sí pasó, pasó lo que siempre pasaba: no pude hablar con Paula, no estuve ni dos metros cerca. Había perdido mi pequeña oportunidad.
—¿Y tú qué, galán?
Pasó su brazo por mis hombros haciendo que me inclinara al ser más alto. Me alcé para ver la sonrisa juguetona de mi amigo.
Márcell Valverde: alto, con un ondulado cabello negro y cejas pobladas.
ESTÁS LEYENDO
HEIDREN [Iguales: 1] (Completa ✓) ©
Teen FictionHeidren Olmedo consideraba que su vida era lo suficientemente normal como cualquier chico de su edad, que no habría algo que pudiese alterar su entorno, pero todo comienza a cambiar cuando Paula Tozcano hace contacto directo con él. Ella, siendo la...
![HEIDREN [Iguales: 1] (Completa ✓) ©](https://img.wattpad.com/cover/343573449-64-k995460.jpg)