36

10 3 0
                                        

Reuniones y respuestas (Parte II)

ULISES FERRO

Todo ocurrió durante los entrenamientos. Supongo que porque todos los grupos de desarrollo didáctico no suelen pasarse por las canchas.

Cómo capitán del equipo de baloncesto, tenía que supervisar y entrenar junto a mí equipo para el encuentro deportivo. Aunque es un fastidio ser capitán, lo manejaba bien, y todo apuntaba a que la práctica sería breve.

Me quedé supervisando el juego desde las gradas. Fue cuando vi que alguien se acercó. Tenía puesto el uniforme del servicio de limpieza, y ocultaba la mitad superior de su cara con una gorra.

Algo en él era extraño, aunque yo decía que todo el mundo era extraño, pero más él, y tampoco recordaba haberlo visto.

Lo miré sin prestarle mucha atención, sabía muy bien que los del servicio iban de un lado para otro cumpliendo con su trabajo. Lo ignoré y regresé mi vista hacia los chicos que aún seguían jugando.

—Ve a los vestidores de la sección tres —me habló de la nada.

Al verlo de nuevo, ya se estaba alejando, tampoco lo detuve para preguntar por qué quería que fuera a los vestidores.

Digamos que mi actitud no me hacía querer saber muchas cosas.

Al principio no pretendía hacerle caso, pero... no me sacaba de la cabeza que algo extraño pasaba con ese tipo.

En serio, nunca entendí por qué el mundo estaba lleno de gente extraña y rara.

Les otorgué una tercera ronda al equipo y me dirigí a los vestidores. La sección tres era del equipo de voleibol. No había rastro de nadie, y puerta estaba abierta, cosa que no era común, era una regla que mientras no se usaran los vestidores debían estar cerrados, para evitar robos o perdidas, aunque dudaba mucho que en un instituto de niños ricos, estúpidos, presumidos y mimados, alguien necesitara robar.

No había nada fuera de lugar dentro, solo un desastre de papeles en el piso y un gran desorden, cosa que era normal.

Lo que sí no fue normal, fue lo que vi unos pasos más al fondo.

Siempre me decían que parecía como si no me sorprendiera nada, y la verdad pocas cosas me han sorprendido en la vida, pero no miento al decir que jamás me esperé algo como eso.

Al fondo, cerca de las duchas, tirado en el suelo, con la espalda recostada a la pared, se encontraba una persona. Me detuve de golpe y sentí un escalofrío. Fui hasta él y lo sostuve cuando estaba a punto de caer a un lado. Al mirarlo más de cerca detalle la gravedad en la que se encantaba.

Tenía moretones por todo el rostro. Una de sus cejas se dividía por un gran corte del que emanaba sangre y se esparcía por todo su ojo izquierdo, tenía otro en la mejilla y uno más bajo en el labio.

De su nariz también corrían hilos de sangre, por ambos orificios nasales. La tenía hinchada y dispareja, estaba rota. Más moretones se veían alrededor de ambos ojos y muchos más en los brazos. Su cuello tenía marcas de manos y toda la camisa manchada de la misma sangre que se deslizaba por su cara y caía de su barbilla.

Su cabello rubio estaba mojado, varías partes de su ropa también lo estaban. Me di cuenta que a su lado, un camino de pequeñas gotas de sangre venían desde las duchas.

Su respiración era débil y forzosa, soltaba y a la vez inhalaba aire por su boca con poco éxito, su pecho subía y bajaba sin control, y su cara cada vez se volvía más pálida.

Ese chico necesitaba ayuda, rápida, y yo no sabía cómo ayudarlo. Aunque pude conservar la calma y traté de hablarle.

—¿Me escuchas?

HEIDREN [Iguales: 1] (Completa ✓) ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora