Capítulo 2

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Estos últimos meses han sido difíciles. Hemos avanzado con la cura para nuestra maldición pero sin Dylan ha sido algo complicado ya que él es quién más ha experimentado los síntomas. De vez en cuando lo llamo para ver si contesta, me cuesta un poco pensar que nunca más va a contestar. Eos dijo que no hay forma de que esté muerto ya que afectaría a la maldición pero no sé como pensar de otra manera con todo lo que sucede con él. Realmente quiero saber que le sucede pero si no lo puedo contactar no puedo hacer nada, revisaría sus redes sociales pero tiene 3 y siempre usa la candado, en la que nunca sigue ni se deja seguir por nadie. Y llamar a los tíos es confuso, podría hacerlo pero si de casualidad él no estaba ahí, empeoraría todo con ellos, lo mismo pasaba con Martina. Tenía suerte que tuvimos que cancelar los almuerzos con ella por la maldición si no sería mucho más feo tener que cenar las tres sin él.

—¿Cómo vas con eso Liz? —dijo Eos apareciendo detrás de mí.

—Súper —dije para mostrarle los ingredientes que había estado mezclando— ¿Ahora qué?

—Lleváselo a Sol

Asentí y caminé hacía donde estaba ella, no sabía bien que era lo que hacía, por lo que me quedé a su lado unos segundos intentando descifrar que hacía.

—¿Te gusto? —preguntó Sol con una sonrisa.

—Ayy si me lo ponés así —dije siguiendo la joda, para después mostrarle el taper con ingredientes— te traje un regalito

—Sin ofender Liz —dijo ella agarrando el taper— pero las flores se entregan vivas

—Rayos —dije después de chasquear la lengua.

Sol rió y comenzó a agarrar todos los ingredientes machucados para colocarlos en una ollita de agua hirviendo.

—¿Y para qué es todo esto?

—Este tipo de receta requiere una infusión con estas hermosas flores que me diste —dijo con una sonrisa— hacemos la infusión con esto y un par de cosas y después —se detuvo a pensar unos segundos y revisó el libro a su derecha— y después se les agrega polvo de hierro, por alguna razón, y de ahí Flor se fija como funcionó

—Ahhh ya veo —dije observando como hacía un té con la masa de flores.

Escuché como Eos gritó de la frustración. Voltee a verla y estaba leyendo más cosas. Nos habíamos repartido los trabajos entre los cinco, elle se encargaba de traducir y anotar las recetas, Sol se encargaba de los procesos de calentado, Nathan hacía otra cosa, yo me encargaba de la mezcla de los ingredientes y Flor se encargaba de los análisis de sangre para ver cual era la cura/remedio más viable. Como tenía un poco de tiempo y la siguiente receta no se veía complicada, me acerqué a ella para ver que era lo que pasaba.

—¿Estás bien? —pregunté cuando me acerqué a ella.

—¡No! —dijo frustrada— Nos quedan todas estas variaciones que están en otro idioma —dijo mientras me mostraba la cantidad de variaciones que nos quedaban, eran un par de libros y un par de sitios web— y no lo sé

—¿Probaste usar un traductor? —pregunté intentando no avergonzarla.

—Duh, Liz —dijo Eos para sacar su celular— pero no funciona porque mirá, esto no tiene sentido —me mostró su celular y el traductor convertía la receta en frases sin sentido.

—¿Puedo ver? —dije, ella asintió y me pasó un libro— Pues esto es vietnamita, parece que es antiguo, pero yo sé vietnamita así que-

—¿Sabés vietnamita? —preguntó Nathan, metiéndose en la conversación, asentí antes de responder.

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