Capítulo 4

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La llamada con Liz fue una medida desesperada, sabía que iba a estar molesta conmigo pero no tenía muchas opciones. Estaba a la defensiva toda esa llamada ya que tenía miedo de lo que eso podía hacer. Justo cuando colgué la llamada él se acercó a mi con una sonrisa, puso su mano en mi hombro y usó mucha fuerza. Estaba muy asustado. Me giró para que lo viera y esto ya no sé se si era yo o si apropósito estaba viéndose muy uncanny, pero en mis ojos era bastante obvio que no era una persona.

—¿Con quién hablabas?

—Con nadie

La cosa sonrió, su sonrisa era mucho más grande de lo normal. Y comenzó a apretar mi hombro con más fuerza, sentí como le crecían garras y como estaba a punto de perforar mi piel.

—Por favor no me lastimes —dije en tono bajo, de inmediato sentí como el dolor se iba yendo.

—Ayyy ¿Cómo haría eso? —dijo para poner ambas manos sobre mis hombros, pero solo me tocaba los hombros, ya no hacía presión— Somos familia

Resulta que esa cosa se llamaba Mercury como el planeta. Dijo que era un cambiaformas y que ya había molestado a nuestra familia, se burlaba de que yo no recordaba eso porque no era yo. No puede ser que un maldito cambia formas supiera de mi TID antes que yo. No es que lo tenga pero era molesto que él estuviera más al pendiente de lo que me sucedía que yo mismo.

—Vení —dijo para agarrar mi muñeca y caminar hasta la puerta— ¡Tíos ya volvemos! ¡Vamos a dar un paseo! —gritó mientras me sacaba de la casa

Al ser un cambia formas tenía muchos poderes. Otra razón para odiar la magia. Él podía alterar la mente y los recuerdos de la gente para que nadie notara que él no debía estar ahí, aunque no entendía porqué no hacía eso conmigo, preferiría mil veces el simplemente sentirme raro con mi hermano que el saber que hay un cambia formas con mi cara rondando por ahí. Cada vez que estaba cerca de mí podía escuchar estática en mi cabeza.

Me arrastró unos segundos por la calle hasta que llegamos a un pasillo en el barrio Mosconi. Ahí me empujó al pasillo-callejón y me empujó contra la pared, cuando mi cuerpo dejó de doler noté como cambió de forma otra vez, ya no tenía mi cara lo cual era bueno, pero ahora era más alto y tenía más masa muscular que cuanto se parecía a mi. Su pelo ahora era naranja y sus ojos parecían los de un pez muerto.

Él se acercó y me sostuvo contra la pared. Pensamientos intrusivos empezaron a aparecer en mi, él soltó una carcajada y agarró el costado de mi cara.

—¿Qué hacés? —dije con miedo.

—Silencio —dijo eso. Con su fuerza abrió mi boca y por más que era asqueroso, no podía cerrarla— ¿Por qué tus dientes son amarillos? Sos el primer humano que veo así —dijo para soltarme.

—Por que fumo —dije a lo que él negó con la cabeza.

—Los que fuman tiene cosas en la garganta —dijo, lo vi confundido y volvió a abrir mi boca— pero vos no —me soltó de nuevo.

—Estoy muy seguro de que las cosas en la garganta son por cáncer

—Está bien

La cosa volvió a empujarme contra la pared. Usó magia para que no pudiera separar mis brazos de la pared. Sentía mucho miedo en especial cuando se acercó más a mí. Levantó el pelo de mi cara e hizo una mueca cuando lo tocó, aún podía mover mi cabeza así que intentaba apartarme de él como podía, cuando vió eso agarró con su mano mi cara para verme más de cerca. Con una de sus manos abrió mi ojo a la fuerza unos segundos. Todo esto era muy incómodo.

Me soltó y sentí como ese ojo me lagrimeaba mucho por el tiempo que lo tuve abierto. Se alejó unos centímetros y me estaba viendo de arriba abajo. Me sentía, estaba muy vulnerable frente a él. Volvió a acercarse y me agarró la cara otra vez. No hacía más que mover mi cabeza y verme. Vió hacía abajo y no sé por qué pero ese movimiento me incomodó y asustó demasiado y no estoy orgulloso pero me oriné encima. Él cuando notó eso comenzó a reír como si fuera lo más gracioso del mundo. Deshizo lo que me ataba a la pared.

MercuryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora