Capitulo 17.

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Max besa la frente de Sergio con delicadeza, este cierra y abre lentamente sus ojos para luego subir la cabeza y poder mirarlo. Le regala una suave sonrisa que junto al brillo de sus iris, son suficientes para que el rubio entienda todo lo que el moreno quiere decirle.

-Yo también.- le responde Verstappen tomando su hombro.

Entra en él sin que ninguno aparte la mirada. El suave y lento movimiento hace que sientan que se están uniendo tanto que ya son uno solo. Max junta sus frentes, Checo sonríe aun más y comienza a frotar sus narices en un beso esquimal mientras su corazón siente que saldrá de su pecho. Su Max se acerca a su oído y le susurra dulcemente.

-Yo también te quiero, Sergio.

Quiero hacerme un nudito contigo

Para Max no existe la fórmula uno en ese momento, no es campeón del mundo, no tiene ningún contrato. Se siente ajeno a todo a su alrededor. No necesita probar nada a nadie, no ocupa fingir o aparentar, ahora es sólo Max, y aunque eso sea poco, es suficiente para que Sergio lo tome y lo ame tanto que no pueda si quiera expresarlo verbalmente.

El mayor se gira y queda sobre él, moviendo su cadera suavemente. Reparte besos por todo su abdomen, y baja lentamente hasta su pelvis. Toca su cuerpo como si fuera una delicada pieza de cristal, y aunque le encaba el sexo duro nada se compara con hacer el amor con Sergio.

Hacer el amor con Sergio.

Bajarle el volumen al ruido

Que nunca amanezca, ahí entre tus piernas hacer una fiesta

-Eres hermoso, Emilian.- le recuerda en un suspiro.

Estaba haciendo el amor con quien esperaba fuera el amor de su vida, casi quería llorar. Pérez se movió nuevamente y sus piernas se abrieron más mientras besaba su cuello. Max lo abrazó para girarlo rápidamente quedando justo encima de él, cubriendo todo su cuerpo.

-Siento tu corazón ¿sientes el mío?- sus pechos quedan juntos mientras sus caderas comenzaban a desesperarse. 

-Lo siento.- afirma Checo para tomar su cara entre sus manos y acariciar las ahora rojas mejillas.- Siempre que te abrazo, mi cabeza queda justo en donde puedo escuchar latir tu corazón.

Que vivas bajo mi vestido

Competir en vaivén con la marea

Las manos ya no llevan rumbo ni orden, solo buscan conocer el cuerpo ajeno y memorizarlo lo más que puedan, como si temieran desaparecer en ese mismo instante. Las piernas del mayor se enredan en la cadera del europeo, profundizando las estocadas. Sergio suspira y gime tan cerca de Max que puedo sentir su respiración, lo que solo lo impulsa a querer más del otro.

-Soy tuyo.- susurra el moreno al borde de las lágrimas.- Soy tan tuyo que duele. Soy tan tuyo como tú eres mío.

Max solo lo besa, esperando que todos los sentimientos que tiene en el pecho desaparezcan. Comprende a su compañero, duele pertenecerse uno al otro, porque por más que quieran, este momento no será eterno. 

-Si eso es cierto, entonces no necesito nada más en mi vida.

Se quieren tanto que les duele no expresarlo siempre, no gritarlo al mundo, tener que reservar todo ese amor que llevaba tanto reprimiendo hasta ese momento.

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