C:01 | TODOS LO VIMOS VENIR

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POV Noah.

—¡Noah, para! ¿a dónde piensas que vas? ¡Ven aquí y piensa las cosas antes de…! —la voz de Julieta de hizo inaudible en cuánto crucé el umbral de la puerta.

Estoy seguro que jamás en mi vida lo había jodido tanto con alguien, y si soy sincero, no tengo ni puta idea de cómo arreglarlo, pero no hacer nada no estaba funcionando.

Quizá sea porque aún no he vivido lo suficiente, pero estoy seguro de que nada de lo que haya sentido antes es comparable con lo que sentí el último mes.

Estar en mi habitación, en la fraternidad, se convirtió en un infierno. No podía estar ahí sin imaginarla en cada rincón que miraba, me estaba volviendo loco recordar cada mínimo detalle de esa noche que invadió mi habitación mientras dormía y terminó tirada en el piso.

Fué la primera vez que admitió lo que sentía por mí, y puede que no fuera el recuerdo más romántico que guardaba de ella, pero sentí que mi corazón iba a explotar esa madrugada.

Me equivoqué, guardé secretos y mentí en muchas cosas, pero no esa vez. No cuándo le dije que era suyo desde el primer momento en que sus labios tocaron los míos.

Llevaba dos semanas estorbando en casa con mamá y Julie. Solo iba a clases para distraerme un par de horas al día. Esas jodidas horas eran la única razón por la que todavía no había sido internado en un puto centro psiquiátrico.

Los primeros días en verdad creí que estando ahí podía huir de ella, pero era imposible; la veía incluso en lugares donde no había estado nunca.

La recordaba durmiendo conmigo en el tejado solo porque yo no soportaba estar en mi habitación, y la recordaba viniendo a mí cuando llamaron para avisar que mi padre había muerto. La recordaba ayudándome a recoger todas las cosas que rompí ese día y quedarse toda la tarde conmigo sin comer porque yo tampoco quería hacerlo. La recuerdo abrazarme y decir que no iba a ir a ningún lado porque mi concepto de estar solo la incluía a ella, y recuerdo cada jodida vez que la miré esa noche mientras dormía y me repetía mentalmente que no la merecía.

Y juro que cuando todo explotó intenté convencerme a mí mismo sobre que debía dejarla ir, que intenté hacerme creer que lo que sentía no alcanzaba para luchar por ella, que después de todo podíamos superarnos mutuamente y cumplir con el plan inicial de no tener que vernos nunca cuando acabara el reto, intenté quedarme con la culpa, seguir con mi vida y dejar que ella siguiera la suya como si nunca nos hubiésemos conocido.

Romper con Allyssa no me mató por completo, pero me sentía herido de muerte.

Ese siempre sería mi jodido problema cuándo se trataba de ella.

Aunque intentara renunciar a nosotros, nunca tenía suficiente.

¿Por qué debía que dejar ir una parte de mí sin la cuál no iba a estar completo nunca? Sabía que lo que estaba haciendo ahora mismo me convertía en la persona más egoísta del mundo, pero no serlo iba a terminar por matarme.

Las últimas semanas las había pasado durmiendo en el sillón. Si tenía suerte, Julie me dejaba quedarme con ella, empezó a hacerlo seguido después de que me descubrió durmiendo en el auto.

En mi defensa, cuando mamá me veía en el sillón hacía preguntas, y yo solía mentir, y ella solía fingir que me creía pero llegó un punto en que preferí ahorrarme las palabras.

Hace cinco días, puede o no, que haya estado fingiendo dormir mientras las escuchaba hablar a mis espaldas en la cocina, y puede o no, que haya oído decir a Julie que Allyssa estaba en Reed.

Así que, puede o no que en el momento exacto en que Julie llegó con Asher a la casa esta mañana, yo ya estuviera imprimiendo mi boleto de avión.

No estaba muy seguro de qué hacía Asher aquí, pero no dije nada. Si Julieta quería fingir que estaban aquí para estudiar justo cuando mamá se había ido de viaje, yo podía fingir que le creía y hacerme el estúpido para evitar el trauma de la relación supuestamente amistosa que tenían Asher y mi hermanita.

SÍ A TODO CHALLENGE #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora