Aelia Morgan, una talentosa artista de 25 años, se encuentra en una encrucijada después de un accidente automovilístico descubre que su vida corre peligro. Con un padre millonario que haría cualquier cosa para protegerla, se ve obligada a aceptar la...
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Aelia
Al llegar a lo que un día será mi galería de arte, está mi amigo Jerry esperando afuera, la construcción había terminado hace un par de días y al fin veré el resultado de todo. Mientras me acerco a la entrada siento una mezcla de emociones que se agolpan en mi pecho. La emoción es tan intensa que apenas puedo contener mi entusiasmo. Ha sido un largo camino para llegar hasta aquí, pero finalmente estoy a punto de hacer realidad mi sueño de abrir mi propia exhibición de arte.
─ Hola hermosa ─ me saluda Jerry.
─ Hola Jerry.
─Hola tú ─ toma una posición coqueta cuando ve a Jhon ─ Jerry Becker para servirte.
─ Jhon Black ─ contesta Jhon tajante, como siempre.
─ ¿Podemos entrar ya? estoy ansiosa por ver.
Él saca las llaves de su bolsillo balanceándolas frente a mi.
─ Son todas tuyas.
Sin dudarlo las tomo sin poder evitar chillar de emoción, abro la gran puerta de cristal y enciendo la luz. Las paredes blancas recién pintadas, y los suelos relucientes me dan la bienvenida, como si estuvieran ansiosos de ser adornados por las obras que tanto amo. Todo estaba como lo quería, las paredes tenían sus detalles en dorado, todo se veía tan hermoso y elegante.
A medida que recorro el espacio puedo visualizar como se verían mis pinturas colgadas en las paredes, los jarrones con las hermosas flores en las esquinas, y las luces resaltando cada detalle. Cierro los ojos un momento y ya puedo sentir la energía creativa que llenará este lugar, como vendrán todos aquellos amantes del arte y todos los que busquen inspiración.
─ ¿Te gusta? ─ La voz de Jerry resuena por todo el lugar.
─ Lo amo.
─ Está listo para inaugurar cuando quieras.
─ Lo sé ─ digo caminando hacia él ─ Ya tengo una fecha en mente. Me gustaría que fuera este finde semana, pero es el cumpleaños de papá, así que estuve pensando, que podría ser la otra semana.
─ ¿El siguiente fin de semana?
─ No lo sé ─ me encojo de hombros ─ un día de semana tal vez.
─ Tú piénsalo, y me avisas, yo me encargo del resto.
Jerry era como mi hada madrina, siempre que necesitaba que organizara algo para mi, cumplía todos mis caprichos, es el mejor. Nos conocimos cuando quería hacer una super fiesta por mis dieciocho años, una amiga me lo recomendó como organizador de eventos, ese día hicimos clic, nos volvimos súper amigos.
─ No puedo esperar para que suceda. ─ Digo recorriendo el lugar.
Las emociones se desbordan dentro de mí mientras me doy cuenta de que este lugar que ha estado en construcción durante tanto tiempo, finalmente se convertirá en un logro que no puedo describir con palabras, pero puedo sentirlo en cada latido de mi corazón.