𝟎𝟎𝟖

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— ¿Qué pasa?

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— ¿Qué pasa?. — Fue lo primero que pudo decir Reborn al subir al auto.

La señora Álvarez encendió el coche y comenzó a ver nerviosamente por los espejos para poder salir.

— Auron está teniendo un ataque de pánico, de ansiedad, o como quieras decirle. — Dijo, de forma rápida, mientras maneja intentando no acelerar tanto como quería. — De pequeño también solía tenerlos. — Añadió por lo bajo.

Reborn recordó en su cumpleaños, cuando Auron se había puesto bastante raro y habían tenido que salir afuera para calmarlo un poco.

De alguna forma, creyó que su novio estaría así de nuevo, sin entender muy bien toda la preocupación.

Minutos después, ya estaban de regreso frente al consultorio de la fonoaudióloga.

La señora Álvarez estacionó de forma brusca, bajando del auto rápidamente, seguida de Reborn.

Tocaron la puerta hasta que esta se abrió, dejando ver a la misma joven mujer pero con una expresión de gratitud en el rostro.

Comenzó a hablar aunque apenas la escucharon.

— ... Se encerró en el baño y no logro que quiera salir. — Fue todo lo que Reborn pudo retener, al escuchar sollozos provenientes del baño.

Entró apresurado, esquivando a la chica.

Se agachó frente a la puerta, probando girar la perilla pero estaba cerrado desde adentro.

Escuchó a Auron llorar y quiso tirar esa puerta a patadas.

La señora Álvarez llegó a su lado. Se había quedado unos segundos calmando a la fonoaudióloga, quien se veía asustada por lo que había pasado.

La mujer tocó la puerta suavemente, hablando de forma calmada.

— Auron, soy yo. Todo está bien, querido. — Su tono cariñoso hizo que el llanto se calmara un poco. — Auron... ¿Me abres, por favor?.

Por un momento, Auron pareció pensarlo.

Ambos escucharon unos bajos intentos para hablar del otro lado, pero que no formaron ninguna palabra y solo hicieron el llanto volver.

La señora Álvarez ahogó un sollozo. Le destrozaba imaginar lo mal que podía estar su hijo.

Reborn tomó aire, antes de hablar lo suficientemente alto para que Auron pudiera escucharlo claramente.

— Bebé, soy Reborn... ¿Estás bien?.

Pasó un segundo antes de escuchar que Auron se había acercado a la puerta. Aunque no dijo nada, escuchó la agitada respiración de su novio que intentaba calmar el llanto.

— Auron, quiero verte... ¿Me abres, bebé?.

Escuchó el chasquido de la traba al ser quitada.

El picaporte se movió un poco, aunque apenas tembló, escuchando el llanto de Aurom crecer un poco.

— Está bien, amor. — Reborn apresuró a hablar. — Abre, por favor.

Con el corazón acelerado, Reborn esperó con miedo hasta que la puerta se abrió.

Con el corazón acelerado, Reborn esperó con miedo hasta que la puerta se abrió

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𝐋𝐎𝐔𝐃  ⭑  𝐑𝐄𝐁𝐎𝐑𝐍𝐏𝐋𝐀𝐘  ²Donde viven las historias. Descúbrelo ahora