Fin del verano

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Frankie decidió quedarse en Nueva York durante el verano y trabajar en un estudio de danza en su vecindario. Sin embargo, el estudio estaba cerrado los fines de semana, por lo que viajaba a Stars Hollow todos los viernes por la noche. Se quedaría con Lorelai en la casa, pero había muchas obras porque ella y Luke estaban renovando, pero a Frankie no le importaba. Le gustaba estar en casa, especialmente gracias a Paul Anka.

Lorelai había estado triste, debido a la ruptura entre ella y Rory, y Frankie estaba en un estado diferente, por lo que decidió adoptar un perro, ese perro era Paul Anka. Frankie estaba obsesionada con Paul Anka. Se había convertido en su amigo y hacían todo juntos. Cada vez que Lorelai tenia que trabajar los fines de semana, Frankie patinaba por la ciudad con Paul Anka, y cada vez que él se cansaba, ella lo acunaba como un bebé y patinaba a casa. Era su rutina y a ambos les encantaba.

Frankie no había hablado con Finn en todo el verano. Tampoco había hablado con Rory ni con Loga. Estaba molesta porque Rory ni siquiera le había dicho acerca de abandonar Yale, estaba enojada con Logan por estar de acuerdo con que Rory abandonara Yale, y todavía estaba enojada con Finn por tomar a la ligera las dificultades de su familia. Considerándolo todo, Frankie esta enojada, pero estaba contenta de que ella y su madre estuvieran reparando su relación, lo único bueno que salió de la ruptura.

Antes de regresar a la escuela, Frankie tuvo una semana libre en el trabajo, así que regreso a Stars Hollow. Se despertó una mañana y entro en una cocina repleta, donde Lorelai estaba dando instrucciones sobre el desayuno al equipo de construcción.

"Buenos días, muchachos", grito Frankie con una sonrisa.

"Bueno días, Frankie", respondieron al unisonó.

"¡Oh, oye, oh!" Vocalizo Lorelai, corriendo hacia uno de los hombres que iba a acariciar a Paul Anka. "Recuerden, gente, solo acaricien al perro con la mano que no es el reloj. Uh, en caso de que no lo recuerden, los relojes hacen que se asuste, salte sobre el mostrador y patee mi tostadora que alguna vez funciono al otro lado de la habitación."

Frankie se rio entre dientes y sacudió la cabeza mientras se acerba a la máquina de café y se servía una taza.

En ese momento, Luke entro en la cocina con una enorme caja de muffins, que Lorelai le dijo al equipo de construcción que se llevaran, para consternación de Luke.

"¿El perro tiene que sentarse así en la silla?" Pregunto Luke, horrorizado.

"¿Cómo qué? Su postura es perfecta", respondió Lorelai.

"Si, las sillas son para la gente".

"Esa silla no. Esa es la silla de Paul Anka."

"Los perros son asquerosos. Ellos..."

"¡Ey!" exclamo Frankie, corriendo hacia Paul Anka y tapándose los oídos. "No seas grosero, él te escuchara."

Luke puso los ojos en blanco y luego hizo salir a Lorelai para que pudieran hablar con Tom.

Frankie sonrió mientras los veía salir de la cocina y luego se volvió hacia Paul Anka. "¿Listo para ir?"

Él ladro en respuesta, saltando de la silla.

Ella se rio y le siguió hasta el vestíbulo. "Solo necesito ponerme los zapatos."

Mientras salía con Paul Anka, Frankie escucho el final de la conversación de su madre con Luke.

"Nadie ve los productos excepto tú, ¿De acuerdo?" Lorelai beso a Luke y luego se alejó.

"¿Qué?" Pregunto Frankie, con una expresión de horror en su rostro.

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