Golpeo con fuerza la pelota, enviándola a la portería. El marcador se pone en rojo al lograr el tiro.
No ayuda.
Agarro otra pelota y golpeo nuevamente, cada vez con mayor fuerza.
No sé desde cuándo estoy en la cancha, practicando ejercicios de pies y tiros al arco. Solo quise liberar un poco la frustración y ansiedad. Mi primera opción era correr, pero mis piernas quizás no pararían.
Estás en tu hogar. Mierda que si no lo sé. Me prometí dejar de huir, y a pesar de que casi todos los zorros se han egresado, excepto los primos, su hogar pertenece donde esté Andrew.
Golpea otro disco, se dirige hacia la pared, a metros de la portería.
-Mierda- gruño frustrado, sin saber qué otra cosa hacer.
Se gira para buscar cualquier otra pelota que esté en el suelo. No espera encontrarse con el entrenador a metros de él, observándolo. Piensa en que no lo escuchó entrar, piensa en cómo sus instintos se han relajado a lo largo de los años. Piensa que quizás eso lo mate algún día.
–Entrenador – dice, con voz monótona.
El hombre lo observa, mueve la boca, quizás masticando qué gritarle. Tal vez decirme que deje de desordenar su cancha.
–¿Qué ocurre, chico? – no me esperaba su tono suave, tampoco tal pregunta. Mis hombros se hunden un poco.
–Solo estoy practicando.
–No, estás destruyendo tu cuerpo. He estado en la oficina por horas y aún sigues aquí. No me has oído entrar, hace cinco minutos estoy aquí parado– bueno, eso no mejora su humor. Sí se ha ablandado con los años – estás escondiéndote.
Abre los ojos de la sorpresa. No sabe qué responder.
–Dime qué es lo que pasa, quizás pueda ayudar en algo.
–Estoy b...– se corta, no queriendo decir esa maldita frase. Decide empujar un disco con la raqueta, levantarla en vuelo y tirar hacia el arco. Los dos observan cómo el marcador cambia a rojo. Aún no ayuda.
–Mira, Neil. Si es por la graduación...
Su pecho automáticamente duele, pensar que el próximo año solo Robin estará a su lado lo destruye. Andrew estará a miles de kilómetros con su nuevo equipo, jugando con los profesionales, haciendo una nueva vida. Golpea otro disco sin mirar al hombre, aún duele.
–No estoy pensando en la graduación– dice – aún.
–¿Entonces es algo que está pasando actualmente?
Neil piensa qué decir y qué no. Aunque su relación con Andrew no es un secreto, sus vidas son privadas y le gusta que sea así. Generalmente resuelven sus problemas entre ellos, hablando y diciendo las cosas... o antes era así. Suspira, cansado y frustrado.
–Andrew... hace días que no habla conmigo, a menos que sea necesario– se muerde el labio– En los días malos... suele estar callado, pero no es así ahora, me está evitando.
Wymack piensa, observa el arco.
–¿Y por qué crees que lo hace?
Neil quiere reírse, si lo supiera, no estaría intentando romper sus brazos lanzando tiros al arco.
–No lo sé, entrenador – suelta, un poco más borde de lo normal, el hombre no se inmuta por el tono.
–Debe haber una razón.
–Por supuesto que lo hay -exploto- quizás decidió que ya tuvo suficiente de mí y ahora con la graduación a la vuelta de la esquina sabe que conocerá a más personas, quizás alguien con no tantos problemas – aprieta el mango de la raqueta con su mano – quizás se aburrió de mí.
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Infinito - Andreil
Fanfiction-No soy un sueño imposible -dijo Neil- No iré a ninguna parte. -No te pregunté. -Pregúntame -insistió Neil -o quédate lo suficiente para descubrirlo por ti mismo. -Eventualmente me aburriré de ti. - ¿Estás seguro? -preguntó Neil- Se rumorea que soy...
