Capítulo 8

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Ingreso al estadio y los sonidos de la pelota golpeando contra el plexiglás me reciben. Un sonido que nunca pensé que se volvería cotidiano en mi vida, que lo elegiría para un futuro que nunca me había atrevido a pensar.

Mi paso es ligero, manos en los bolsillos, intentando aparentar que no estoy algo ansioso por el encuentro. Como ya sabía, más por la hora del día, que están en pleno entrenamiento realizando las prácticas de la tarde. Intento que mi mirada no vaya automáticamente a la cancha, sino que me tomo el tiempo de observar el lugar. Sigue igual que siempre, con los mismos olores y los mismos muebles en los mismos lugares. Doy una simple mirada al lugar antes de perder el interés, evito la ligera presión en el pecho de volver.

Recorro el espacio, creyendo que me encontraría con alguna molestia en el camino, pero todos están ocupados. Las clases comenzaron hace más de dos meses y la temporada arrancó hace varias semanas ya.

Recorro la pared llena de fotografías del equipo, y aunque reconozco la mayoría, algunas ya han sido agregadas a la pared, seguramente por Holly, que tomó las viejas costumbres de la antigua capitana. Repaso ligeramente las que conozco, sin darle mayor importancia a las nuevas.

Una fotografía me hace parar en seco. Reconozco la cabellera roja al instante, igual que la sala de la enfermera. Quizás Abby sacó la foto ya que no está presente en la toma. Wymack se encuentra en el sillón, con un brazo apoyado en el respaldo, una ligera sonrisa en sus labios mientras observa a Neil mirar la pantalla de la televisión. La mirada casi paterna del hombre no le sorprende, ya que aunque nos haya amenazado tanto años con correr maratones, Andrew puede reconocer el cariño que ha brindado a cada uno de sus jugadores.

Lo que le sorprende es la postura de Neil, inclinado hacia adelante, sus codos apoyados en sus piernas mientras sostiene su rostro en una postura de total concentración mientras observa un juego en pantalla, sus dientes superiores muerden ligeramente sus labios. El buzo que lleva puesto tiene los colores de su camiseta, celeste y blanco. Con un minyard arriba del 15.

No sabe cómo reaccionar. Arranca la fotografía y se la guarda en el bolsillo antes de que alguien lo observe hacerlo. Que algo que se siente tan privado se encuentre expuesto para el dominio público le sienta mal, aprieta el papel grueso entre sus dedos y camina en dirección a la cancha sin darle una segunda mirada a la pared de recuerdos.

Los golpes se hacen cada vez más fuertes mientras acelera el paso hacia la práctica de la tarde. Wymack se encuentra tomando notas en su cuaderno, observa un juego de tres personas en el arco izquierdo, un delantero y dos defensores antes de volver a sus apuntes. Cuando el hombre más alto se percata de su presencia, Andrew lo saluda con una mirada inexpresiva.

–Vaya, chico. Creí que te habrías olvidado de nosotros. Existen los mensajes de celular, ¿sabías? –gruñe el entrenador, pero su falta de molestia en la voz le hace saber que no está realmente enojado.

–No había nada importante que decir– responde, observando en dirección de la cancha y buscando el número 10.

–No hace falta que estés por perder una pierna para decir "hola".

Dirijo mi mirada hacia el entrenador.

–Hola– digo. El más grande pone los ojos en blanco.

–Lo único que lograrán es quitarme años de vida– murmura en voz baja, luego, levanta un poco la voz para decir –Tu chico está allá, con Colby, cerca del arco derecho.

Intenta no prestar atención a "tu chico" mientras recorre con la vista nuevamente la cancha, pero se queda pegado como un bicho en la parte trasera de su cabeza.

Ve a Neil y a pesar de que no escucha lo que dice, tira órdenes y jugadas mientras corrige la postura de dos jugadores de primer año. No piensa dos veces en empujar a Jack para que deje de molestar al nuevo portero, Robin mira con odio en dirección al idiota. Calma lo que parecía ser una próxima pelea, echando a Jack en dirección opuesta hacia el otro arco. Neil prepara a los nuevos para un ejercicio en conjunto.

Infinito - AndreilDonde viven las historias. Descúbrelo ahora