Capítulo 2

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Neil se despierta, tenso y sudoroso en su cama, respira varias veces hasta recordar que se encuentra en los dormitorios de la fox tower. Intenta concentrarse en los sonidos de las respiraciones de sus compañeros, en los ruidos del exterior, pero está demasiado acelerado como para intentar dormirse.
Lentamente, para no despertar a Andrew en la cama de abajo, se levanta para dirigirse fuera de la habitación. Piensa en tomarse un baño, pero sabe que eso no lo ayudará a relajarse, por lo que, decide agarrar sus zapatillas de correr y bajar para realizar una carrera.
Cuando está fuera, no piensa un segundo que sus pies ya están tomando velocidad, intentando alejarse de sus pesadillas y dejar de pensar.
Lo logra, corre por un tiempo indeterminado en lo único que está atento es a sus respiraciones aceleradas, sus pies moviendose uno detrás de otro, en la firmeza del suelo a sus pies, en el aire contra su rostro. Sabe que debe parar, pero sigue adelante.
No sabe cúanto tiempo pasa, solo que la oscuridad no es infinita, sino que lentamente comienza a haber luz a su alrededor. Se para a un lado de la avenida y observa, piensa que sus piernas van a explotar del dolor, pero aún así se mueve, lentamente, y comienza a caminar hacia el campus de nuevo. Toma grandes bocanadas de aire, gotas de sudor recorriendo su rostro. Siente la lejanía de la pesadilla, los bordes son más suaves, pero aún permanece en algún punto de su mente, recuerda a su padre, su cuchilla, ve a su madre sufrir de dolor por ello. Una pesadilla cotidiana que ha tenido a lo largo de los años, solo que esta vez no solo era ella. Cada uno de los foxes sufriendo en las manos del carnicero. Ve a Andrew gritar en sus sueños y sus ojos inexpresivos, vacíos con la falta de vida. Le sorprende que no se haya despertado gritando.
Logra llegar a la cancha, sus piernas no dan más en el momento que toma asiento contra la pared de la foxhole court. Toma su cabeza entre sus manos y cierra los ojos, intentando desvanecer los fragmentos del sueño. Piensa en todo lo que tiene para perder, en todo lo que logró a lo largo de los años, una familia que podria serle arrebatada, todo por la estúpida idea de quedarse en el mismo lugar. Lo peligroso que es para ellos, ¿por qué arriesgarse? debería irse. Resolver sus problemas con los Moriyama en otro lugar.
Un auto estaciona cerca de él, no levanta la mirada, decidido a intentar irse y evitar que nadie salga lastimado. Unos pasos lo ponen alerta, pero trata de relajarse, ya que sabe quién es. No hay ningún peligro cerca.
Un pie golpea una de sus zapatillas deportivas y al levantar la vista, piensa en aquella vez en primer año, cuando llamó a Andrew, segundos después de saber que sería vice-capitán, en todo lo que podría tener y no podía, ya que en ese momento sabía que moriría antes de fin de año. La situación es similar, solo que esta vez, Neil piensa que es buena idea no tenerlo.
Un objeto golpea contra su pecho antes de caer entre sus piernas.
–No vuelvas a salir sin tu teléfono – las palabras del rubio son graves, quizás por el enojo o porque recién se despierta y aún tiene sueño.
–Lo sé, pensé que lo tenía en el bolsillo– digo, mirando hacia otro lado.
El silencio llena el espacio, no pasa mucho tiempo para que Andrew se arrodille a mi lado y me observe, sé que está intentando analizarme, ver qué es lo que me levantó de la cama esta vez.
–Los exámenes son pronto –dice, casualmente.
Me río, el ruido es seco por la falta de hidratación en mi garganta.
–Lo sé, no me interesa.
Mueve ligeramente su cabeza hacia un costado, pensando.
–¿Tus tareas como capitán son insatisfactorias?
Desde que tiene el título de Dan, cada vez que Andrew lo llama capitán, usa algún tono burlón, pero aún así, sabe que el rubio respeta todas las decisiones del delantero, hasta ayuda -sin decirlo- a tener a raya a algunos de los problemáticos, aunque su efectividad se basa en sus cuchillos.
La temporada está en un momento crítico, deben mantener la puntuación para seguir en la temporada, intenta no pensar en ello, tampoco en el vacío que tiene al pensar que Dan ya no está a su lado para guiarlo.
Neil mira a Andrew, y el rubio comprende que no va por ahí. No quedan muchas opciones.
–Vamos –dice, levantándose –sabes que ya no puede tocarte.
–Lo sé – lo sigo hasta el auto.
Antes de subirme, me detengo y observo el camino, al sol saliendo, en lo fácil que sería intentar correr y no deternerme.
Andrew se paró a mi lado y como si supiera mis intenciones, posa sus dedos lentamente en mi muñeca y con suavidad recorre mi brazo, haciéndome estremecer hasta detener su mano en mi cuello y apretar firmemente. Me atrae hacia él y no me queda más opción que mirarlo. Sus ojos me llenan, tan dorados como el amanecer y mi pecho duele.
–No irás a ningún lado –intento mirar hacia otro lado, pero me impide hacerlo dando otro empujón con su mano –perteneces aquí.
–Pueden lastimarlos –suelto, porque es la verdad, porque están arriesgando todo al dejarme estar aquí. Andrew suspira, sabiendo qué es lo que me levantó de la cama.
–No puedes decidir por nosotros. Te quedaste, no te dejaron ir a ningún otro lugar, lo recuerdas.
–Lo sé, pero aún así…
–Qué, ¿quién podría venir? Tu padre está muerto, Riko está muerto, los Moriyama tienen una inversión contigo, todos saben que no pueden tocarte. Perteneces a la rama principal.
Neil intenta pensar en algo, pero sabe que el rubio tiene razón, aún así, lo intenta.
–No quiero que les hagan daño – lo observa, y aunque no lo dice, Andrew entiende que tácitamente habla de él. Sus ojos, tensos y molestos, se relajan un poco en los costados.
–No pueden. No podrán.
–No lo sabes.
–Lo sé, ¿confías en mí?
–Sí –digo, y es la verdad.
–Bien –dice, aprieta un poco más la nuca del pelirrojo y lo dirige hacia la puerta del copiloto– vamos a casa.
Neil piensa en la palabra, y en todo lo que significa. Se sienta en el asiento, al lado de Andrew y huele el ligero aroma a cigarrillo impregnado en el cuero. Piensa en las chicas y en que han seguido sus caminos, pero aún así, Allison lo atosiga por teléfono con temas de ropa que no entiende, en Dan dándole consejos por mensaje, y en las fotos que Renee le manda desde el exterior, mientras intenta hacer al mundo de un lugar mejor. Piensa en Kevin, a su lado mientras capitanea al equipo, en Nicky y Matt y sus abrazos y risas estridentes, en Aaron. En Wymack y Abby, siempre sosteniéndolo.
Piensa en Andrew, casi quiere reírse por pensar que podría dejar todo esto de forma fácil, en el dolor que sentiría al alejarse de todos ellos, de perder todo lo que construyó, por el simple miedo de monstruos de su pasado, personas que ya no pueden lastimarlo.
Lo observa a través de la consola, en que salió a buscarlo en pijama, y que solo se retrasó para ponerse unas zapatillas.
Piensa en que, no importa cuántas veces se caiga, Andrew será una sólida pared que lo mantendrá a flote. El rubio lo guía al interior de la habitación, y cuando intenta subir las escaleras de la litera de la cama, sus dedos lo retienen y lo guían hacia su cama. Los cubre a los dos con las sábanas y le sostiene la mirada a pesar de que se duerme, capaz intentando advertir si se irá de nuevo. Neil cierra los ojos, intentando transmitirle que no lo hará.
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Hola! Me olvidé ayer de subirlo, perdón!
Habrá capitulos desde el punto de vista de Andrew y otros de Neil. Amé escribir este capítulo, espero les guste :)

Infinito - AndreilDonde viven las historias. Descúbrelo ahora