Continúo apesar del pequeño tumulto que se ha querido formar.
- Cuando estuve preparando la diapositiva, mi querida suegra solo quería que aparecieran fotos de su adorado Richard. Bueno, después de considerarlo un poco decidí cumplir su deseo.
La pantalla se enciende y las fotos que recibí aquél día empiezan a aparecer, junto a unas en las que salíamos los tres, estas las añadí con el propósito de empeorar las cosas.
"Dios mío, pasaban tiempo juntos y aún así se atrevieron a hacer tal cosa". Eso es lo que quiero escuchar.
El alboroto comienza justo cuando aparece la foto de él y Darcy besándose. Luego de eso viene el vídeo, y es cuando todos quedan estáticos en sus lugares.
El novio perfecto teniendo sexo con una chica que no era su prometida, y peor aún, una amiga con la que compartían momentos.
Que terrible desgracia.
Observo a Richard con atención, su semblante pálido y expresión incrédula me dan ganas de darle tremenda paliza. Es obvio que no me creía capaz de algo así.
-¡¿Qué es eso, estás demente?! - grita mi queridísima suegra al borde de un colapso nervioso. Si le da un infarto lo consideraré un bono extra.
Gracias a sus gritos desesperados, Richard logró salir de su asombro y empezó a buscar desesperadamente una manera de apagar la diapositiva. Intenta rompiendo la computadora en la que debía estar pero muy mal, no soy tan tonta como para haber usado la computadora que estaría a su alcance.
Al ver que aún después de haberla destrozado el vídeo continúa, gira su mirada furiosa hacia mí. Pero es obvio que no se lo diré. Mira a todos lados con desesperación, pero la realidad es que ese vídeo se reproducirá hasta que a mí me dé la gana.
Los sonidos obscenos llenan el lugar, y es por lo que avisé de antemano una restricción de edad.
-¡Dios mío, que horrible! - el salón pronto se alborota de manera incontrolable.
Y es cuando decido continuar.
- Por ti evité trabajar aunque quería hacerlo, cambié mis gustos y restringí parte de mi autenticidad. Evité los malos pensamientos en los momentos en que llevabas a Darcy con nosotros y te dedicabas a ella. Te dí mi tiempo siempre que lo solicitaste, y mi apollo cada que lo necesitaste. Pero ¿Qué es lo que recibí a cambio?. ¿Qué fué lo que me diste durante todos estos años?. Una suegra insoportable, cargas emocionales, y una horrible farsa en la que caí por unos siete años - no lloraré, no lo haré, no aquí, no ahora - no eres el hombre perfecto que tu madre creé y que me vendiste por tanto tiempo, eres una basura a la cual no se pudiera siquiera reciclar. Tú, eres peor que un animal con falta de lealtad, y no te quiero, ni necesito en mi vida. Maldito bastardo.
Busco a Darcy con la mirada hasta dar con ella en un rincón del salón. Cuando nuestras miradas chocan las lágrimas caen de sus ojos e intenta ocultarse pero no hay a donde huir.
Camino hacia ella con mi frente en alto y ojos altivos. Las miradas de los invitados siguen cada paso que doy, hasta detenerme justo frente a ella, la cual tiembla y solloza silenciosamente.
- Felicidades Darcy - le entrego el ramo artificial de rosas negras - acabas de ganarte al perro perfecto para ti.
Sus manos tiemblan mientras se aferra al ramo, y su mirada en todo momento huye de la mía. No puedo mentir, su reacción me produce un sentimiento bastante satisfactorio.
Me retiro el anillo y camino en dirección al sapo.
Me paro a centímetros de su rostro, y trato de transmitir el mayor desprecio posible en mi mirada, mientras que la suya solo expresa lo furioso que se encuentra en estos momentos.
- Que disfrutes de tu luna de miel con tu agente de marketing - agarro su mano y le entrego el anillo - espero no volverlos a ver por el resto de mi existencia.
Con esas últimas palabras doy media vuelta y me alejo de él con dirección a la salida, pero una mano aferrada con fuerza a mi muñeca me impide seguir avanzando.
-¿Qué diablos has hecho Eidel? - su agarre aumenta hasta el punto de lastimarme.
¿Debo gritar por ayuda?
- No me toques, no tengo nada que ver contigo - intento zafarme de su agarre pero es en vano.
- Se que estás molesta en estos momentos, pero tenemos que hablar, tú sabes que no me vas a dejar, yo soy todo para ti - lo miro incrédula ante sus palabras.
¿Qué diablos está diciendo?.
¿Cómo demonios logró engañarme de tal manera?.
- Eso no va a suceder - hablo con voz seria y cargada de coraje.
- ¿No has oído? - Jared se interpone entre nosotros y me suelta del agarre que Richard había estado ejerciendo. Lo hizo firme pero con cuidado de no lastimarme - te dijo que disfrutaras de tu luna de miel, nosotros nos
vamos - vuelve a decir pasando una mano por mi cintura y haciendo que todo en mí se tense.
Me hace dar la vuelta de una manera tan natural que pareciera que lo hice a propósito.
¿De qué diablos está hablando?.
Aún así lo dejo pasar y avanzo hacia la salida junto a él.
Los murmullos, el escándalo y las miradas no se hacen esperar.
Jared me dirige hasta su auto, abre la puerta del copiloto y me invita a entrar.
¿Lo peor?
Pues no pongo ninguna resistencia, lo sigo donde me lleva y hago lo que me dice.
Maldita sea, ¿Cómo sucedió esto?.
Él pone el auto en marcha y luego de unos minutos de avanzar en completo silencio me decido por hablar.
-¿Qué demonios está pasando?, ¿Qué hago en tu auto y a dónde diablos me llevas? - me cruzo de brazos y lo miro seriamente.
- Bueno, lo más normal luego de una boda es una merecida luna de
miel - habla sonriendo.
-¡¿Qué, qué?! - chillo contrariada, provocando que su risa ronca y profunda resuene sonoramente.
- Tranquila, no soy ningún pervertido. No haré nada que no quieras - me mira de reojo mientras relame sus labios rojizos y carnosos. Pues aunque diga que no lo es, si habla de esa forma lo parece. Me quedo en silencio hasta que él vuelve a hablar - Eidel - dice mi nombre como de costumbre, como si disfrutara pronunciar cada sílaba - lo hiciste muy bien - vuelve la vista al frente.
¿De verdad lo hice?.
Sus palabras fueron como un detonante, rápidamente todo lo que había estado aguantado empieza a salir, traté de ser fuerte, pero justo ahora, frente a Jared me desmorono y me permito mostrarle mi lado más vulnerable.
Él estaciona el auto en una esquina y me brinda sus brazos. Sin pasármelo mucho me acerco a él y me acomodo entre su pecho.
Lloro y lloro con mi cara oculta contra su camisa, donde se puede oler una deliciosa fragancia masculina.
Préstame tus brazos solo por esta vez, por favor Jared. Permíteme solo unos segundos más.
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Camelia _Red
¡Oh mi Dios!
💝 Ciao Cuores 💝
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La Novia de Rojo
Fiksi RemajaEidel Remington, amante de la gastronomía y políglota por vocación. Prometida del presidente de una de las más grandes empresas del país, Richard Carter. Y perteneciente a una encantadora y pudiente familia en la que no le ha faltado nada que pueda...
