Capítulo 22

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Habían pasado algunos días desde la llegada de la última carta a la casa Tendo. El patriarca se notaba preocupado, distante, pensativo; aún así seguía sin decir nada de las extrañas notas que llegaron. Seguía tratando de mentalizarse que solo sería una broma, y nada más; que alguien estaría intentando jugar con él solo por diversión, quería creer eso, prefería que fuera mil veces eso, a que le hicieran un daño a su familia. El recordar la tinta en color rojo, solo le hacía preocupar más.

Una tercera carta sería mucho para él, no podría evitar seguir ocultandolo y tendría que decirle a alguien, sería lo mejor, prefería prevenir que arrepentirse.

Tampoco les había dicho algo a su familia porque la carta no tenía un lugar o fecha de encuentro definida, y eso le hacía suspirar un poco aliviado.

—¿Qué te pasa Soun? —preguntó de pronto la señora Nodoka —estos días has estado muy pensativo, muy distante.

—No es nada, no tengo nada, solo que por estas fechas me pongo algo nostálgico —se justificó, aunque era cierto qué estaba a casi un mes de que se cumpliera un año más de la muerte de su querida esposa y eso también lo ponía mal.

—Debe ser muy difícil —comentó Nodoka, luego sonrió y continuo diciendo —, pero no te preocupes Soun, nos tienes a Genma y a mi que somos tus amigos, a tus hijas y a Ranma.

—Gracias Nodoka, lo sé... pero nunca será igual, no sabes cuanto me ha costado cuidar de mis hijas yo solo, muchas veces no sé que hacer y me pregunto si he hecho las cosas bien—dijo Soun con tristeza.

—Yo creo que has hecho las cosas excelentes Soun, tus hijas son muy buenas, no debes sentirte mal por nada, creo que ellas están muy agradecidas contigo.

—Gracias Nodoka.

—Yo también me lamento muchas veces por no haber estado en la infancia de Ranma, por eso ahora quiero estar el mayor tiempo posible con él, aunque la verdad espero ansiosa el momento en que Ranma y Akane decidan estar juntos— se detuvo un momento, Soun no dijo nada, estaba tal vez demasiado pensativo... bueno, me voy, iré a ayudarle a Kasumi con la comida, ya no deben tardar mucho los muchachos.

—Está bien Nodoka, gracias —no le dijo más, pero él también esperaba el momento en el que ellos quisieran cuidar del dojo, esa es una de las cosas que más le gustaria ver, porque sabía que con ellos estaría bien cuidado, sabrían llevarlo bien y hasta tal vez hacerlo crecer mucho, después de todo Akane y Ranma eran los mejores en lo que cada uno se proponía.

Luego pensó un poco triste que si al final de todo, la felicidad de Akane no está al lado de Ranma, tendría que romper el compromiso, por que después de todo para él lo más importante es la felicidad de ella y de cada una de sus hijas. 

Soun se perdió otra vez en sus pensamientos.

"Soledad me ha cubrido, me ha llenado con su vació" las líneas de las notas llegaban a su  mente ¿qué querian decir? ¿Qué clase de juego era este?

Le molestaba muchisimo el no saber que estaba pasando, o si su familia estaba de verdad en peligro. 

No sabia que hacer...

A la mañana siguiente el patriarca despertó con un dolor en su pecho ¿qué le pasaba? ¿Estaba demasiado preocupado por todo?

Aún cuando todavía faltaba tiempo para su hora habitual de levantarse, no pudo volver a conciliar el sueño, esa sensación en el pecho no lo dejaba, salió a los pasillos del dojo para apreciar el amanecer, no dejaba de creer que algo muy malo vendría y los destrozaria por completo.

Adiós RanmaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora