La tarde llegaba, sería entonces el momento de contarle a toda la familia. Esto ya no podía dejarlo pasar y por precaución de todos debía decírselo, así tendrían cuidado y estarían alerta de cualquier cosa. Porque quien fuera qué fuese no tardaría en atacar, en aparecer y dañar, eso era lo único que indicaban las cartas.
El Patriarca no sabía que hacer, estaba en un estado en el qué en verdad le preocupaba por muy tonto qué llegase a parecer. Y aún con eso, tenía la leve esperanza de que no existiera tal cosa y solo fuese una absurda broma. Esa era su única esperanza. Pues aunque buscaba y buscaba en sus recuerdos no tenía idea sobre quién podría ser el responsable de las cartas. No encontró a ninguna persona en su memoria qué cumpliera con lo que decían aquellas líneas.
Era cierto que no era un santo, y que llegó a hacer cosas malas y de las que se arrepentía, pero también sabia que no había hecho nada demasiado malo, o algo con lo que pudieran reprocharle, no era la mejor persona, pero estaba seguro de que nunca daño a nadie. O por lo menos eso creía, o eso quería creer.
Su cabeza dolía, hacía mucho qué no se preocupaba de verdad. La noche llegó y con ello todos se reunieron en el comedor. Cenaron y antes de que alguno se levantará, Kasumi habló.
—Cuando terminen no se vayan, papá quiere hablar con todos.
Soun pasó un trago, y todos voltearon a verlo.
—¿Qué pasa papá? —preguntó Akane con una expresión de duda.
—¿Es algo importante? Tengo cosas que hacer —dijo Nabiki.
—Es importante y deben saberlo todos —respondió el Patriarca.
—Empieza Tendo —dijo entonces Genma.
—Terminemos de cenar antes —dijo el continuando con su comida.
Todos volvieron a comer, aunque con duda de lo que fuera a hablar.
Ranma y Akane estaban un poco pensativos, pues aunque sin llegar a desagradarles del todo, sí volvían a hablar sobre la boda no sabrían como reaccionaría el otro, y eso les inquietaba.
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Adiós Ranma
FanfictionPor más de que le suplique, por más de que le rogué que no me dejará; ya era demasiado tarde. Sin darme cuenta su corazón ya había dejado de latir, su respiración se había apagado, la perdí. Se había ido.
