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Publicada: Diciembre 31, 2023. ── Editada: Febrero 12, 2025.

Alhaitham le dio a Kaveh su primera flor de duelo unas mañanas después, antes de ir al trabajo.

Se levantó, comenzó a preparar café y, para cuando Kaveh apareció con una mano extendida adormiladamente buscando una taza, Alhaitham le empujó una flor en la mano en su lugar.

Kaveh parpadeó una vez. Dos veces. Luego, el resto de su cuerpo pareció despertarse mientras miraba fijamente la flor en su puño. Hubo un momento en que levantó la cabeza hacia Alhaitham, con los ojos abiertos de par en par, y el resto de su rostro comenzó a enrojecer.

──Para tu entrenamiento. ──Le recordó Alhaitham.

──Ah, claro. ──Kaveh apartó la mirada como si estuviera avergonzado, y Alhaitham trató de no imaginar por qué. Ya había tenido su buena dosis de ilusiones en la Akademiya, y mira a dónde lo habían llevado.

──Si eso es todo... ──Alhaitham se giró para irse.

──¿Tosiste esto esta mañana?──Preguntó Kaveh de repente.

Bueno, en realidad había producido la flor la noche anterior, cuando Kaveh tropezó con un libro que Alhaitham había dejado cerca del sofá y luego le gritó por dejar sus cosas por todos lados. Entonces miró la portada del libro y dijo: "Oh, ¿sigues leyendo esta serie?" El dolor de la nostalgia le atravesó el pecho tan fuerte que apenas logró llegar a su habitación antes de toser una flor entera. Luego la limpió y esperó hasta la mañana siguiente para dársela a Kaveh, desviando así cualquier sospecha.

Pero Alhaitham no iba a contarle eso, así que mintió y dijo: ──Sí.

──Ah. ──Kaveh giró el tallo entre sus dedos, incómodo. ──¿Qué, eh, pasó?

Alhaitham rodó los ojos. ──¿Vas a preguntarme eso cada vez que te dé flores?

Kaveh se sonrojó. ──No. Solo estaba—

──Bien, porque no creo que sea asunto tuyo.

Frunció el ceño. ──Solo estaba tratando de hacer conversación. Pero si no te sientes cómodo compartiendo, no insistiré.

──Hmm, qué considerado de tu parte.

Y antes de que Kaveh pudiera responder, Alhaitham se dio la vuelta y salió por la puerta.

La segunda vez que le dio flores, había acumulado unas cuantas durante los días que Kaveh estuvo ausente en el desierto buscando inspiración. Por supuesto, Alhaitham lo había extrañado. Pero no iba a decírselo, así que, en cambio, le entregó el ramo de flores en cuanto cruzó la puerta.

Kaveh se sobresaltó. ──¿Qué es esto?

──Flores. ──Dijo Alhaitham. Obviamente.

──Cierto, pero... ──Kaveh dejó las flores a un lado y se quitó las botas. ──¿Qué pasó mientras no estaba?

Eso. Exactamente eso. Kaveh se había ido y la casa quedó vacía, así que el pecho de Alhaitham se llenó de flores. Pero, una vez más, prefería no decirle eso, así que se limitó a encogerse de hombros.

──Nada en particular.

──Alhaitham—

──Si no las quieres, puedo tirarlas—

Kaveh las agarró rápidamente. ──¡Las tomaré, las tomaré!

Alhaitham permitió que una pequeña sonrisa asomara en la esquina de sus labios. ──Lo supuse.

𝑯𝒂𝒏𝒂𝒉𝒂𝒌𝒊 [𝐇𝐚𝐢𝐊𝐚𝐯𝐞𝐡]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora