Capítulo 24

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Yoongi corrió a Jimin de su casa y procedió a incendiar todas sus pertenencias con el objetivo de eliminar cualquier indicio de su presencia. Quedando solo con sus recuerdos en su memoria.

Desorientado, Jimin abandonó la casa de Yoongi en aquella fría y oscura noche, arrastrando los pies por las solitarias calles de Seúl. Sus pies heridos y sangrantes debido a la falta de calzado y las horas de caminata sin dirección alguna.

Sumido en lo más profundo de su memoria y desconectado de la realidad, su aspecto inspiraba temor, como si fuera un espíritu atormentado, un alma en pena.

Su cuerpo temblaba y Jimin no podía discernir si era producto del frío o del trauma de lo acontecido, su mente lo atormentaba culpándolo y responsabilizándolo de los hechos.

Jimin se recostó en un banco del parque sin fuerzas para continuar viviendo, con el deseo de cerrar los ojos y desaparecer, de dejar de existir y de dejar de sufrir.

Su vida era tan miserable, tan deprimente, no valía la pena, no servía para nada y nadie lo quería (todo eso pensaba Jimin, porque así se sentía)

— ¿Quiere un cartón? —

Sin embargo, la voz dulce de un pequeño ángel rompió sus pensamientos. Al abrir los ojos, se encontró con una niña pequeña frente a él, con ropa raída y el rostro sucio, sosteniendo algunos pedazos de cartón.

— ¿Cuál es tu nombre? — preguntó Jimin mientras se sentaba en la banca y sonreía ligeramente.

— Soy Jeny, ¿y tú? — respondió la niña, tosiendo un poco debido a un resfriado. Jimin se quitó su abrigo y se lo puso a Jeny, quien agradeció con una sonrisa.

— Gracias, señor, que Dios lo bendiga — sus ojos brillaban a pesar de vivir en la calle.

— ¿Por qué estás sola a esta hora de la noche? — preguntó Jimin.

— Vivo aquí, siempre duermo en esa banca — dijo señalando la banca donde Jimin estaba sentado

disculpame yo no lo sabía — intentó levantarse pero la niñita lo detuvo

— está bien señor, no hay problema, puedo compartir — dijo alegremente entregando un cartón para Jimin y el otro para ella para taparse 

— ¿Dónde están tus padres? —

La pequeña se mostró algo tensa al explicar su situación — Nuestra familia vive en extrema pobreza y tuve que abandonar el hogar para brindarle la oportunidad de vivir a mi hermano menor. Mi hermano mayor falleció porque mis padres no tenían suficiente para alimentarnos a los tres. Ellos priorizaban a mi hermanito y a mí por ser más jóvenes, pero mi hermano mayor murió de hambre, sacrificándose por nosotros. Por eso decidí escapar de casa para que mis padres pudieran cuidar a mi hermano menor —

Jimin escuchaba atentamente la trágica historia de la niña, sus lágrimas fluían como ríos por su rostro.

— Lamento mucho lo de tu hermano —

— Está bien, señor... ahora está en el cielo, ya no tiene hambre ni sufre, ahora es feliz y tiene paz —

Jimin se dio cuenta de que sus problemas no eran tan graves como los de otras personas y sintió la necesidad de proteger a ese angelito.

¿Podría ser que la vida le estuviera ofreciendo una segunda oportunidad para hacer las cosas bien, para darle un nuevo sentido a su existencia?

Ciego de amor  [YM]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora