Cap. 28

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Las semanas iban pasando y mis esperanzas de salir de esta habitación disminuian. Magui seguía pegándome por simple diversión y aveces Alessandro se aprovechaba de que no pudiese ver para darme besos o tocarme.

Ahora mismo prefería morir a seguir con esta tortura. Veía a Alessandro como un buen chico, hasta este memento, se está revelando su verdadera faceta y según el. Es porque está enamorado de mi, me lo repite cada día.

-Buenos días cariño- Saluda Alessandro entrando en la habitación. -Aqui esta tu desayuno- Escucho que deja un plato en el suelo y me desata una mano.

-Gracias- Mi vista se ciega a causa de la repentina luz al retirar la venda. -Una cosa- Digo mientras le veo girarse.

-¿Si?- Me vuelve a mirar.

-¿Puedo quedarme sin la venda?- Preguntó casi rogando. -Me escuecen los ojos-

-He hablado sobre eso con Magui, pero no está de acuerdo- Me informa sobre la situación. -Pero, si, si puedes- Habla para finalmente salir se la sala.

Noto que no ha cerrado con llave, así que, es mi oportunidad.

Llevaba varias semanas practicando para quitarme la esposa que me ataba la otra mano. Y poco a poco conseguía hacerlo más rápido. Pero tenía poco tiempo, si no estaba Alessandro en la sala estaba Magui. Si no estaba Magui estaba el, no tenía casi tiempo. Pero había analizado los horarios de cada uno y sabía que hoy, los lunes, eran los días que tenía algo más de tiempo para poder escapar.

Así que empecé a forcejar la esposa y en question de segundos la quité. Cojo una de las tostadas del desayuno y me la meto en la boca para así almenos haber comido algo. I intentando no hacer ningún ruido pongo mi mano en el pomo y empiezo a girarlo.

Narra João

Cada semana que pasaba tenía menos esperanza de volverla a ver, cada día tras llegar a casa después de los entrenamientos me tumbaba en la cama con una camiseta suya y me ponía a escuchar los audios que solía enviarme. Recuerdo a la perfección el audio que me mandó tras nuestra primera cita. Recuerdo que nada más llegar a casa me había enviado ese audio, que guarde en favoritos.

Hola, supongo que aún no has llegado pero nada. Quería darte las gracias por esta noche, me lo he pasado muy bine. ¿Quien diría que llegaría a decir eso? Ja, bueno, no enserio muchas gracias. Realmente tampoco tengo mucho que decir, se que es pronto para decirlo, pero... Bueno no nada, nada. Gracias de nuevo, en el fondo me caes bien— Termina el audio con una leve risa que es apenas percibirse.

Adoro escuchar este audio, me causa tanta ternura. Entre el nerviosismo que transime, la forma de expresarse repitiendo mil veces el gracias y saber lo que significó para nosotros esa primera cena. Cada vez que lo escucho lloro. Lloro de saber que no puedo tenerla a mi lado. No puedo acariciar su pelo. No puedo darle mimos hasta que se dirma. O simplemente no puedo ver esa preciosa sonrisa acompañada de esos ojos en los que me podría perder por horas, meses hasta años.

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La policía sigue buscándola, pero no hay rastro de ella. Les he preguntado por rastrear su teléfono y parece no tener señal, ya sea por la zona o por que está apagado. Ellos me dicen que me calme, que la van a encontrar. Pero cada día estoy más desesperado. Encima Xavi me prohíbe jugar porqué según el "no estoy centrado en el campo sino fuera".

Lloro, nunca lo había hecho, pero con ella es diferente. No saber donde está me asusta. Saber que quizás no vuelvo a verla me asusta. El simple hecho de no tenerla a mi lado me asusta. Y eso es lo pero, ya que si tanto miedo me da no tenerla conmigo que pasa si nunca aparece.

Estas semanas se me estaba haciendo más largas de lo normal y esto acababa con mi paciencia.

Narra Victoria

Me encontraba en un largo pasillo iluminado por un foco medio desgastado. No lograba ver el fondo así que empecé a caminar por el rezando que no estuviese ninguno.

Caminé unos cinco minutos y al llegar al final me encontré con una puerta metálica. Con cuidado volví a poner mi mano en el pomo y lo giré.

Grité por dentro de la felicidad al vee que estaba abierta. La luz de la calle me alumbró, estaba en medio de un callejón así que me asomé ara ver si podía localizar donde me encontraba.

Tras salir de la puerta caminé por el callejón con algo de dificultad por el tiempo que llevaba atada a esa silla.

Llegué al final, no era Barcelona, creo. Había cerca un bar al cual entré para preguntar donde estaba.

-Hola, ¿que pueblo es este?- Me apoyé en la barra.

-L'Hospitalet, ¿porque?-

-Nada, nada, gracias- Salí del bar para intentar hablar con un taxi. Pero fue en vano, ya que, no pasaba ni uno.

-Ey, ¿Victoria?-

-¿Si?- Me giré. -¡Víctor!- Verle me alegró más de lo normal. Corrí hacia él y le abracé para empezar a llorar.

-¿Que pasa?- Acarició mi espalda.

-Me puedes llevar a casa, porfa-

Asintió y ambos empezamos a caminar hasta su coche, que sorprendentemente no estaba nada lejos.

Subimos y condujo hasta mí casa mientras yo lloraba. Había conseguido escapar de ese infierno y por fin era libre. Quería llegar a casa pero a la vez no, tenía miedo de como reaccionaria Alessandro si me veía en casa. Miedo de que me volviese a coger y esta vez no pudiese escapar. Miedo de que me pudiera hacer daño por haber escapado.

Entrábamos a Barcelona y mi miedo aumentaba, dudaba si ir o no a mi casa. -Víctor, llevame mejor a casa de João-

-¿Y ese cambio?-

-Nada, una sorpresa- Mentí.

-¿Esta?-

Me encogí de hombros y volví a mirar por la ventana.

El trayecto fue rápido y en question de segundos me encontraba frente la puerta de João. Tenía ganas de verle, de darle un abrazo, un beso, o mirarle a los ojos. Cada día perdía la esperanza de volver a verle pero aquí estaba.

Toqué el timbre y esperé, pasaron unos 10 segundos y le escuche gritar.

-¡Voy!- Ese voy me hizo sonreír. Volver a escuchar su voz me hizo recuperar la sonrisa. Una sonrisa que no había aparecido en semanas.

La puerta se abrió dejándome ver a un João despeinado y en pijama.

-¿Vicky?- Tiró de mi para abrazarme. Me volví a sentir protegida tras estas semanas sin verle. Había hechado de menos los abrazos tan cálidos que daba.

Escuchar su llanto en mi oreja me hizo llorar a mi también. Y así acabamos los dos, llorando en su puerta tras este reencuentro.

Por un momento había pensado que no volvería a verle, y me había hecho a la idea. Pero poder estar aquí abrazada a él me devolvía las ganas de seguir adelante. Por el había sacado las fuerzas de escapar. Por el estaba aquí ahora. Por el soy quien soy actualmente.

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Que fuerte es esta chica, a mi me sueciestras y me muero del susto. Les facilito el trabajo jsjs.

Lo bonito que es João😭 le amo.

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Odio no dejar de pensarte ~ João FélixDonde viven las historias. Descúbrelo ahora