Lo intenté

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Se dieron un beso apasionado como saludo. Ambos sonriendo al separarse.

— Bebé, te extrañé — le dijo volviéndolo a besar antes de darse la vuelta — ¿Por qué la bata? ¿Ya te ibas a dormir? — le preguntó extrañado cerrando la puerta detrás suya. San negó con una sonrisa traviesa que no notó por estar de espaldas para ponerle seguro a la puerta.

— No amor, de hecho, te estaba esperando, ven — en cuanto se dio la vuelta lo tomó de la mano guiándolo al comedor. El menor lo siguió sorprendiéndose al ver la cena junto a la romántica decoración — ¡Feliz aniversario! — lo abrazó.

— San — le dijo con un tono cariñoso — gracias. Feliz aniversario — le dio besos por todo el rostro haciéndolo reír.

Minutos más tarde ambos se encontraban cenando, Wooyoung para nada se había esperado algo así, pero estaba muy feliz de todas maneras, se sentía algo culpable por no haber pensado en nada parecido para celebrar, pero al menos le había comprado un pequeño detalle que planeaba darle después de la cena.

— No sabía que cocinabas tan bien, en mi vida había comido algo tan delicioso — San se sonrojó viendo los ojos iluminados de su novio, parecía un niño pequeño probando el helado por primera vez.

— Me halagas mucho, pero no exageres — le dijo entre risas, el contrario negó con la cabeza varias veces.

— Te juro que no lo hago, cocinas de maravilla mi amor. Gracias de verdad — su emoción era genuina, haciéndolo sentir que se le aceleraba el corazón.

— No es nada, me alegra que te guste. Te amo mucho.

— Yo también te amo demasiado — los dos tenían la misma sonrisa tonta dibujada en sus rostros.

En cuanto terminaron de cenar se pusieron a hablar durante un buen rato de su semana, y demás, en resumen, de todo y de nada al mismo tiempo. Al ver que ya se estaba haciendo tarde el mayor tuvo la intención de levantarse de la mesa, Wooyoung se apresuró a recoger los platos y llevarlos a la cocina para lavarlos.

— Dejemos eso para después, tengo algo más para ti — San lo siguió a la cocina volviendo a ofrecerle su mano, oportunidad que claramente el otro no desaprovechó.

Cuando iban llegando a la habitación pudo ver el rastro de pétalos de rosa, comenzaba a imaginar la razón de que tuviera la bata puesta, pero se limitó a dejarse sorprender por su hermoso novio, del que definitivamente cada día estaba más enamorado. La cama tenía sábanas blancas sobre las cuales también había un corazón de pétalos.

— Siéntate — Wooyoung le sonrió traviesamente, pero lo hizo sin decir nada — ten — le dijo dándole la carta que había escrito antes.

La sonrisa se convirtió en un gesto enternecido y no pudo evitar levantarse para abrazarlo con fuerza, lágrimas de pura felicidad en sus ojos.

— ¿Qué he hecho para merecer a un hombre tan lindo? — susurró en su oído mientras lo tomaba de la cintura, como si alguien más pudiera escucharlos, las mariposas revoloteaban en toda la habitación, porque técnicamente destilaban amor. Él se rio tiernamente enseñándole sus encías.

— Ser el mejor novio, igual de lindo y atento — se besaron otra vez, pero lento.

— ¿Vas a enseñarme ya lo que traes debajo de esa bata? — San volvió a reírse —me está carcomiendo la curiosidad.

— Es que no sé si te gustará... — murmuró mientras jugaba con el lazo de la bata, fingiendo inocencia. Desde que lo vio en la tienda sabía que a Wooyoung le iba a encantar.

— Por favor — su tono era sarcástico, pero sonreía con la misma ternura de antes — sabes que, aunque te pusieras una bolsa de basura encima seguiría pensando que eres lo más hermoso que mis ojos han visto.

Estaban demasiado cursis esa noche. Al mayor se le iluminaron los ojos.

— Me has convencido, vuelve a sentarte — ni siquiera tuvo que decírselo dos veces.

Fue al escritorio que tenían dentro de la habitación y le dio reproducir una playlist que había organizado en su computadora desde que ideó su sorpresa, estaba muy feliz porque todo estaba saliendo como quería.

Se dio la vuelta comenzando a bailar al ritmo de la música, a pesar de que en realidad no sabía bailar muy bien y debía estarse viendo más divertido que sensual.

— Enséñamelo, vamos — se estaba impacientando porque por allí vio una tira blanca cuando se le deslizó la bata por un hombro, ya se estaba excitando y quería (necesitaba) ver el resto.

— No seas tan impaciente — respondió en supuesto tono de regaño acomodándose la bata nuevamente y haciendo que Wooyoung se quejara por la frustración.

— Vas a matarme — San simplemente se reía de su desesperación, hizo un puchero exagerado a propósito que sólo consiguió que él se riera más fuerte — ¿Te parece divertido? ¿Quieres matar a tu pobre novio en su aniversario? No tienes vergüenza ni piedad de mi pobre erección.

— ¡Amor! Le quitas la seriedad al asunto. Se suponía que debía seducirte y tú me haces reír — el menor también comenzó a reírse.

— ¿Qué quieres que haga? Voy a acabar quitándote eso yo mismo.

The FemboyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora