Capítulo 20 | "Doloroso reencuentro"
Alissa Harper
Siento como mi cuerpo ha dejado de reaccionar, mi vista fija en el chico ojiverde que ha enfocado mi cámara. Ni siquiera necesité escucharlo hablar, nada más levantar la visera de su casco lo apunté con mi cámara, intentando hacer una buena fotografía.
El acercamiento de la cámara lo único que me dejó ver fueron unos ojos verdes que reconocía, porque eran idénticos a los míos.
El pánico me invade cuando lo observo caminar hacia donde nos encontramos, su cuerpo gira, Asher se mueve y, finalmente, sus ojos hacen contacto con los míos.
Se paraliza, su cuerpo se tensa visiblemente y sus ojos bien podrían salirse de sus órbitas cuando se abren desmesurados. Su mirada recorre todo mi cuerpo, como si no pudiera creerse que la chica que abandonó hace tres años está aquí frente a él, que ha cambiado, aun cuando al mismo tiempo viene siendo la misma.
Da un paso atrás, titubeante, observando a su alrededor como si no supiera qué más hacer, veo el paso que intenta dar hacia adelante, pero lo que observa en mis ojos lo hace arrepentirse de intentarlo. Dejo de escuchar lo que sea que dice el anfitrión y las voces a mi alrededor se silencian, creo escuchar el bullicio de la gente cuando mi hermano se retira el casco de su cabeza y comienza a caminar en mi dirección, por lo que decido huir de él.
Necesito... necesito salir de aquí.
No sé siquiera hacia donde me dirijo, mis piernas son quienes parecen tener el control de mi cuerpo dado que mi mente ahora mismo es un desastre, los pulmones se cierran cuando el oxígeno no logra correr libremente por ellos, me cuesta respirar, creo que hiperventilo. Escucho el grito de mis amigos intentando alcanzarme, pero soy buena escabulléndome entre la gente. Soy una masa de nervios que no deja de temblar mientras esquivo torpemente a las personas que se atraviesan en mi camino hasta encontrar unas pequeñas escaleras que subo corriendo, hasta que mis músculos duelen por el esfuerzo, hasta que llego a una especie de tercer piso completamente solitario.
Siento como las lágrimas bajan por mis mejillas con brusquedad, mis piernas me guían hacia el final del lugar, donde un pequeño barandal me separa de lo que podría ser una fatídica caída, no hay nadie aquí, no hay nadie que se jacte con el espectáculo que hemos sido mi hermano y yo.
Un sollozo escapa de mi garganta, doloroso, mis manos se aprietan en el barandal con fuerza cuando las lágrimas bajan sin cesar, creo que grito, me rompo.
Vuelvo a ser aquella adolescente ingenua que fue abandonada por su hermano mayor cuando más lo necesitaba, que no bastaba con el sufrimiento de haber perdido a mamá, porque también lo perdí a él. Perdí a James, perdí a Dylan. El sentimiento de soledad que con creces luché porque me abandonara, vuelve de golpe.
Todas las veces que mi padre me ha culpado del accidente regresan a mi mente como si esta intentara sabotearme.
¿Eso es lo que soy?
¿Una persona que pueden abandonar una y otra vez?
¿Soy...soy tan reemplazable?
Mi cuerpo se sacude con cada sollozo que me atraviesa, mis manos intentan limpiar las furiosas lágrimas que bajan por mis mejillas sin éxito, porque no logro dejar de llorar. No sé cuánto tiempo pasa, las carreras siguen sucediendo a lo lejos, en el otro extremo del lugar al que aún no me atrevo a volver.
No sé cuánto tiempo me toma calmarme, las lágrimas siguen descendiendo por mis mejillas de una manera silenciosa, no hay sollozos ni estremecimiento, parecen ser un simple recordatorio de todo el dolor y traición que estoy sintiendo en este momento, mi cuerpo tiembla ligeramente mientras me abrazo a mí misma cuando intento entrar en calor. Mi cabeza palpita en dolorosas punzadas.
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La última curva
Teen FictionAlissa Harper ha tenido una vida por demás complicada, luego de que su propio hermano la abandonara a manos de su padre, el monstruo de sus pesadillas. Está cansada de huir, está cansada de mudarse y tener que cambiarse de universidad, así que ha d...
