Entre música y bullicio, estaba Pedro en su bar de mala muerte. El dealer estaba en un sillón con la misma compañía de antes de mujeres. Pedro bebía y revisaba su celular cierto contenido no family friendly.
— ¿No se te antoja? —Pedro mostró el celular a la chica a su lado, que incomoda, tuvo que fingir una sonrisa y asentir. Pedro sonríe igual y cómoda un mechón de cabello de la chica.
Una de las chicas de las orillas se levantó algo sigilosa y al dar la espalda y caminar unos pasos, el chiflido reconocido de Pedro, la hizo detenerse.
— ¿A dónde vas, bombón? —dice Pedro.
— Voy al baño... —responde la chica cabizbaja y con el temor en su cuerpo.
— ¿Con el permiso de quién? —bebió Pedro.
— ¿Puedo ir al baño? —preguntó sumisa la chica, aun cabizbaja.
— Por irrespetuosa, te quedarás hasta que yo te diga —ordenó Pedro.
— Pero-
— ¡¿Me harás repetirlo?! —gritó Pedro. Las chicas se espantan. Y las personas de los alrededores observan ciertamente asustados por saber de quién se trataba— ¡Vuelve a hacerlo repetir!
La chica asustada y temerosa de su vida se sienta sin decir más y soportando las ganas de llorar. Pedro se levanta riendo.
— Ay, ya empezó el drama. Ven —ordenó Pedro, pero la chica solo resistió su llanto y no levantó ni la cabeza—. ¡Ven! —volvió a ordenar con demanda en su tono, a la par que tronó los dedos.
La chica se levantó, caminó hacia Pedro y se puso enfrente. Pedro le vació el contenido de su bebida en ella. La chica se sobresaltó. Pedro rio y tomó el mentón de la chica. El ambiente del lugar se había cortado, y los que bailaban o tomaban cerca de ese sofá, se comenzaron a alejar e incluso otros a irse.
— ¿Ya se te quitaron las ganas o quieres más agua fría en tu rico cuerpo? —acercó el rostro de la chica al suyo.
— Se me quitaron, señor —respondió temerosa.
— Eso es —sonrió Pedro y se acercó más para besar a la chica quien ya estaba arrugaba su rostro asustada.
Una mano jaló por la espalda la camisa de Pedro, alejándolo de su víctima. Pedro, al sentir el tirón, reaccionó defendiéndose y soltándose del agarre. Mira con todo el odio a la persona que lo jalo, encontrándose a un tipo robusto, con sus lentes oscuros y con gran barba.
— ¿¡Quién te crees idiota!? —Pedro llevó su mano al costado del pantalón, el cual tenía un revólver guardado en una funda.
— Wow, tío, sí que andas a tope —dijo una voz a lo lejos. Pero lo suficiente para que Pedro abriera los ojos nerviosos. Dicha persona lejana estaba en la barra y deja el vaso con la mitad de su bebida—. No dejáis disfrutar el ambiente a los demás.
— Ha... Señor, n-no sabía de su visita —habló Pedro tropezándose en su habla.
— He verdad que me gu'ta ser la sorpresa de' lugar —dijo la voz, por fin volteándose y mostrando quién era.
— Señor Juan...
— ¡Shh! ¡Eh! Illojuan, para ti, igualado —dijo Illo—. ¿Entonces, vas a desfundar o qué?
Pedro se dio cuenta de la pose de defensa que aún mantenía, toqueteando su arma. Una recarga de otra arma se escuchó y rápidamente, aquel robusto, se lo puso en la sien de Pedro. Una de las chicas gritó y se abrazaron entre ellas.
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Delirio [Rubegetta]
FanfictionRubius hace años que sobrevive entre adicciones de drogas. Es un joven de 28 años con la piel tatuada de cicatrices que nadie ve, excepto él. La adicción ya es parte de su rutina. En una noche, en medio de un episodio entre la realidad y el delirio...
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