Lo tomó en sus brazos y lo llevó consigo hasta subir hacia las habitaciones de la mansión. Al llegar a una de ellas, cerró la puerta con seguro y luego lo depositó en su cama.
- Jun Ho - llamó a su asistente desde el interior.
- Sí, señor Joo.
- No quiero que nadie me visite hasta que te dé la orden, ¿entendido?
- Por supuesto, señor. ¿Desea algo más?
- No, tú también puedes retirarte.
- Está bien, señor, como usted desee.
El asistente se marchó y el alfa regresó a su cama. Abrazó a su omega, hundió su nariz en el arco de su cuello y comenzó a darle suaves lamidas.
El castaño suspiraba y abrazaba al alfa, quien no paraba de darle suaves caricias. Había poca luz en la habitación, pero no era necesaria, no necesitaban verse para amarse.
Jaekyung fue besando su cuello y bajando hasta sus clavículas, provocando espasmos en el omega, que suspiraba aferrándose a su espalda.
Quitó cada prenda de ropa que le impedía sentir su delgado cuerpo y besó cada centímetro de su piel, dejando marcas por todos lados. Las feromonas parecían mezclarse de una forma perfecta, provocando un suave aroma que los estremecía.
El alfa se posicionó sobre su omega y acarició sus pezones rosados, logrando que pequeños gemidos escaparan de su boca. Jugó con sus dedos, haciendo remolinos en los sensibles botones, que agradecidos se endurecieron ante el tacto. Hambriento, buscó sus labios, mordiéndolos y jugando con sus lenguas. El interior de sus bocas era una batalla en la que reinaba el deseo y anhelo. Mezclaban sus salivas sin pudor, dejando que el sabor del otro los envolviera. Era un beso necesitado, desesperado, un beso que solo sería la antesala de lo que harían esa noche.
Bajó desde su boca a su cuello, sin parar de lamerlo como si fuera un caramelo. El sabor de su piel era tan similar al de su aroma, dulce. Sin hacerse esperar, recibió sus pezones con una cálida lamida que erizó cada bello del castaño. Los chupó a cada uno por igual, como si fuera un cachorro necesitado. Dio pequeños mordiscos que enrojecieron la zona y seguramente dejaron un par de marcas.
El calor subía y con él la intensidad. Se deslizó hacia su abdomen y se detuvo allí, en su pelvis. Se detuvo mientras olfateaba la zona. Recostó su cabeza sin ejercer mucha presión, y pudo jurar que sintió esa conexión especial que solo sienten los padres con sus hijos. Besó el lugar y una lágrima inevitable recorrió su mejilla hasta mojar la piel.
- No te preocupes, bebé - susurró - ahora papá está aquí, y no dejará que a ti o mamá les pase algo.
A Dan se le llenaron los ojos de lágrimas y se sentó en la cama para poder encontrarse con el rostro de su alfa. Acarició su cabello, sus mejillas y dejó un beso en su frente. Lo abrazó, lo cubrió con sus brazos como si pudiera, de alguna forma, envolver el enorme trozo de alfa. Dejó que sus lágrimas cayeran, necesitaba llorar.
Jaekyung apoyó su cabeza en el pecho del omega mientras escuchaba los acelerados latidos de su corazón. Sin esperar, comenzó a soltar feromonas, unas suaves y calmantes, diferentes a cualquier otra que hubiera soltado antes. Eran las feromonas de un padre, no solo para calmar a su omega, sino también a su cachorro.
Dan buscó sus labios y comenzó a besarlo entre lágrimas. Durante el beso, Jaekyung lo volvió a recostar en la cama, abriendo con delicadeza sus piernas para posicionarse allí. Entrelazó una de sus manos con la del castaño y con la otra se deslizó hasta su entrada.
Introdujo un dedo, entrando y saliendo de la húmeda entrada, acariciando con las yemas de sus dedos las suaves paredes del interior. El calor subía, las mejillas se encendían y era nuevamente el instinto el que tomaba el control, solo que esta vez el amor lo guiaba.
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Pequeñas Dosis/ Jinx
Romance¿Crees que si pudiera sacarte de mi mente no lo haría? Pero te volviste una maldita adicción, de la que solo puedo tener pequeñas dosis. JINX UNIVERSO ALTERNATIVO Omegaverse
