Capítulo 8

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-Colócala con cuidado, -dice unas de la enfermeras mientras ambas cuidadosamente me acomodan en la cama.

-Listo, -afirma una.

-¿Ya le has puesto el suero?

-Si, ya se lo había colocado antes.

-Muy bien.

-Se levantará pronto, -afirma.

-Si, hay un chico esperando fuera por ella.

-Le avisaremos cuándo despierte.

-Vale.

Las enfermeras hacían su trabajo mientras yo me encontraba inconsciente, deambulando como vagabunda por mi subconsciente, podia escuchar todo lo que decían a lo lejos por la suma de calmantes o médicamentos que hayan en mi cuerpo haciendo efecto, no podia esperar la hora de despertar ya de esta pesadilla.

2 horas después...

Despierto completamente aturdida, lo único que mi cerebro podía procesar eran los golpes y... Aquel lugar, ese lugar tan tenebroso, el cuál quisiera olvidar y deshacer de mi mente, me encuetro estática, intento mover alguna parte de mi cuerpo pero estoy muy adolorida, como si cada hueso de mi cuerpo estuviera hecho de algodón.

Abro completamente mis ojos y rodeo todo el lugar donde me encontraba, puedo observar una habitación espaciosas, una mesa para comer o trabajar, sillas para visitantes, armarios para guardar pertenencias personales y un baño privado, equipos médicos como monitores de signos vitales, bombas de infusión y oxígeno, también una ventana con cortinas para permitir la entrada de luz natural. Y yo me encontraba en una cama muy ajustable. Todo bien claro indicaba que me encontraba en el hospital.

Al entrar perfectamente en razón me siento sobre el cómodo colchón, intento recordar todo, pero los únicos recuerdos que vienen a mi cabeza era la pelea,... la pelea de Tyler y Jack. Cada golpe chocando contra sus rostros. ¿Jack?, ¡Jack! ¿dónde está Jack? Me levanto asustada en busca de Jack; quito los sueron que había en mis brazos, quería verlo, quería saber como estaba, donde se encontraba, que había sido de él.

Ignoro el dolor punzante y el mareo que aborda mi cuerpo nada más poner los pies descalzos sobre las frías baldosas del suelo del hospital.

Abro la manilla de la puerta de mi sala y salgo de la habitación, doy paso al inmenso pasillo, lleno de ancianos en sillones de ruedas y personas en sus cuartos. Pero yo sólo quería buscar a Jack, al chico de esos ojos hermosos, solo me interesaba él.

Abro una de las puertas que daban paso a una sala de esperas, no lo veo, las enfermeras no me dicen nada y estoy huyendo de una, veo una puerta a mi izquierda y la abro esperanzada, quedo en shock, la tranquilidad inunda mi cuerpo al verlo, sentado bebiendo una taza de café en una de las mesas de la cafetería del hospital, tenía varios hematomas por su rostro, llevaba una venda sobre la ceja, me imagino que hayan debido de haberle dado algunos puntos, supongo que son los golpes de ese inútil.

-¡Jack! -grito para que se de la vuelta.

-Anna, -efectivamente, giro todo su cuerpo y en un asombro corrió hasta mi.

Acercamos nuestros cuerpos en un fuerte y confortable abrazo, sentirlo entre mis brazos y tan cerca otra vez es una de las cosas por las cuáles jamás me detendría, este gesto cálido y constructor hizo sentirme un poco mejor.

Lo necesitaba.

-¿Cómo estás? ¿qué haces aquí? -dice Jack muy preocupado.

-Jack, estoy bien, ¿y tú? -acaricio su mejilla.

-Estoy bien, tranquila, -me da una sonrisa que me reconforta, -¿Qué haces aquí?

La enfermera llega hasta mi un poco agitada.

Bajo Su EncantoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora