Capítulo 9

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Encontrar a su alma gemela se suponía que tenía que ser un momento feliz, quizás el día más feliz de toda su vida. Jimin, sin embargo, se sentía miserable. No solo por ella, sino también por Aeri.

Se habían conocido en el lugar equivocado y momento equivocado y ahora todo parecía ir mal.

La chica alta no estaba segura de cuánto tiempo había pasado sentada en el frío banco. El viento de la que se suponía era una noche de primavera, parecía ser más frío que el propio invierno.

Se estremeció, secando las lágrimas que caían por su rostro con las mangas de su abrigo, antes de abrazarse a sí misma.

Respiró profundamente, diciéndose a si misma que debía controlar sus emociones y calmarse. Lo cual no funcionó. Su mente seguía pensando en qué hacer en ese momento.

Jimin siempre había sido una persona tranquila y serena, tenía una naturaleza sensible, sin embargo, no era de exponer sus sentimientos de ese modo. Por lo general, ella mantenía todo dentro, y se permitía llorar cuando estaba segura en los brazos de algún ser querido. Al principio sus padres y Wonyoung, y ahora Minjeong.

El hecho de que no pudo hacer eso ahora lo empeoró.

Aún así, no pudo evitar que su corazón actuara y antes de darse cuenta estaba marcando el número de su novia.

Jimin agarró su suave abrigo con su mano libre, precionandolo con sus dedos. La tensión corría por su cuerpo como un río desbordado y no podía dejar que su novia lo notara.

Minjeong atendió la llamada al instante contestando con su habitual tono animado.

—¡Hola Jiminie! Ya estoy en el supermercado, no necesitas decirme, ya compré tu helado favorito— Dijo esperando la respuesta habitual de su novia. Pero no llegó. En cambio todo lo que escuchó fueron sollozos ahogados.

—¿Jimin? ¿Qué pasó? ¿Estás bien?

La morena sostuvo el teléfono con más fuerza de la necesaria, usando su otra mano para cubrirse la boca, mientras intentaba calmarse.
Necesitaba hablar con Minjeong, como si su tierna y cálida voz fuera suficiente para hacer que todo pareciera normal y calmar su corazón.

Desafortunadamente, pasó lo contrario, y ahora se le hacía mucho más difícil contener sus lágrimas.

Se sentía como una traidora. Como si hubiera roto todas las promesas que se hicieron en todos esos años.

Era una estupidez, ella no tenía control sobre las marcas, pero aún así no pudo evitar pensar que era su culpa de alguna manera.

—Estoy bien, de verdad— Logró decir, esperando que su voz no sonara tan temblorosa como su cuerpo.

—No suenas bien, espera, voy a cambiar a videollamada.

—¡No!— La interrumpió antes de que Minjeong viera su rostro, estaba hecha un desastre y no había forma de ocultarlo —Estoy bien, pero estoy trabajando. Acabo de tomar un breve descanso.

Minjeong dejó escapar un suspiro de frustración y por un momento, lo único que pudo escuchar del otro lado de la línea fue un pesado suspiro.
Conocía a su novia como la palma de su mano, y no necesitaba verla para saber cómo se veía en ese momento. La nariz y las mejillas rojas, sus ojos hinchados y cristalinos haciéndola parecer un perrito asustado.

—¿Fue tu jefa otra vez? Iré a buscarte.

—No... No lo es— Se escuchó otro sollozo ahogado mal disfrazado con una tos —No estoy en la oficina... fue un día difícil.

Jimin no estaba acostumbrada a mentir, nunca tuvo la necesidad de hacerlo. Antes de ser pareja, fueron mejores amigas y nunca hubo secretos entre ellas.

The mark; winrinaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora