Capítulo 17

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Irene miró a su asistente que se encontraba revisando uno de sus libros, se notaba claramente molesta.

—Entonces... te diste cuenta— Dijo calmadamente, se sentía un poco más en control después de la confrontación de la semana pasada con Wendy, esa anciana bajita seguramente tenía mal genio. —Las cosas están destinadas a ser, Wendy y tú deberían saberlo.

La mujer más joven suspiró, sin preocuparse en ocultar sus sentimientos por más tiempo. Irene y ella podían no estar de acuerdo en muchas cosas, pero ahora no tenía otra opción más que ser honesta.

—¿Por qué no dejaste que pasara ese día? Si lo hubieras hecho, ella podría haber tomado el libro y...

—¿Y actuar imprudentemente como tú y Wendy lo han hecho?— Irene sacudió la cabeza con desaprobación, cruzando los brazos. Ella podría ser una diosa y cometer errores de vez en cuando, sin embargo, está vez quería hacer las cosas bien. —Los humanos tienen libre albedrío por alguna razón. Les estoy dando el derecho a elegir, y no pueden elegir sin tiempo.

Yeri hizo una mueca y cerró el libro para ver a la mujer mayor.

—Dices eso como si la marca no pudiera afectar a sus sentimientos, cuanto más esperemos, más fuerte será el vínculo.

Irene masajeó sus sienes, un hábito que se le estaba yendo de las manos con todo el estrés que Wendy y su obstinada asistente le estaban haciendo pasar. Cualquiera pensaría que ella, como guardiana de las almas gemelas, tendría más libertad para actuar.

— La marca no puede obligarlas a hacer nada, no crea sentimientos, solo ayuda a conectarse y facilita las cosas.

El sistema de almas gemelas, como le gustaba decir al consejo, no era algo simple, dependía tanto de las personas como de sus decisiones. Es por eso que siempre se sentía cansada y estresada, abrumada por cada elección que hizo. No podía crear el amor, forjarlo y regalarlo cuando quisiera, solo podía darles a los humanos una buena oportunidad de desarrollar ese sentimiento por alguien compatible que también podría sentir lo mismo.

—No puede cambiar sus corazones, la elección final depende de ellas.

El silencio llenó el aire cuando la más joven tomó en consideración las palabras de Irene, volviendo a colocar el libro en el estante. Tenían tantos libros que había perdido la cuenta de las veces que había tratado de leerlos, fallando en el intento. Irene le había dicho que solo el que lo necesita puede leerlo. Sintió que realmente lo necesitaba en ese momento, sin embargo, solo pudo revisar los libros de registro y nada más. Yeri se pregunto si Jimin sería capaz de leer el libro rojo o si sería inútil.

Yeri había puesto todas sus esperanzas en esto, creyendo que era lo correcto. Para saber, había una posibilidad de que todo condujera a otro accidente que la afectara más de lo esperado. Si bien Wendy había mostrado su infelicidad con su actitud, solo pudo demostrarlo con los fuertes suspiros que dejó escapar de vez en cuando. Aeri era una persona muy querida para ella, y la única persona que siempre la había apoyado a ella y a Ning en sus locuras. Aeri merecía su propia historia de amor, una sin tanto dolor y desamor; desafortunadamente, estaba fuera del alcance de Yeri. Al igual que darle un final feliz a Ningning.

—¿Irene?— Su voz sonó pequeña cuando llamó a la anciana, podía sentir los ojos inescrutables de Irene en ella. —Wendy me dijo que puedes ver muchas cosas para ayudarte a elegir mejor.

La morena mayor alzó un poco la ceja, sus ojos cada vez más agudos.

—No puedo ver tantas cosas como ella, solo vislumbro el destino.

—Puedes ver como termina— Una declaración tan simple, pero con tanto peso. Yeri lo supo durante un tiempo, incluso antes de que Wendy decidiera atacar a Irene, era lo suficientemente inteligente como para presumirlo. Necesitaba saber eso para hacer su trabajo correctamente, para planificar quién debería estar con quién y cuándo debería suceder. Sin embargo, a Yeri le costó aceptar lo que significaba para ella.

The mark; winrinaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora