IX

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—Insisto en que estoy bien con Max, madre

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—Insisto en que estoy bien con Max, madre.

—Un poco de seguridad extra no hace mal, Jubelian.

Arthur acaricia el caballo que se le fue asignado, escucha el relincho de su caballo que lo pusieron para jalar el carruaje, la verdad es que no le interesa la pequeña discusión que están teniendo las mujeres, Eleonor le pidió que protegiera a Jubelian y lo hará, siente la mirada del amante de la princesa, claramente está molesto con el, ¿Le importa? muy poco.

—Está bien—Jubelian se rinde.

—No te preocupes, puedes pedirle que se quede afuera y llevas a Max como si fuera tu escolta personal.

—Si, gracias, madre.

Eleonor se acerca a su caballero que ya está montado en el caballo, le entrega una pequeña bolsa con unos postres para el camino, Arthur le agradece y pronto se marcha escoltando el carruaje de los Ploen, la Duquesa agita su mano efusivamente hasta que deja de verlos.

"¿Por qué tuve ese mal presentimiento?" recuerda que siempre que el nombre Mikhail es mencionado siente una gran aversión, sintió lo mismo cuando Jubelian le dijo sobre la fiesta de té a la que fue invitada "Me siento más tranquila, Arthur sabrá que hacer, el también odia a Mikhail".

—Eleonor—Regis la llama desde la puerta—, ¿Quieres ir conmigo al pueblo?

—¿Al pueblo? ¿Por qué?

—Lo estuve pensando y sería agradable que saliéramos juntos, es un día hermoso.

—Pero... ¿No se supone que tiene trabajo, Duque?

—Derek puede encargarse de ello, es muy bueno, ¿Quieres salir conmigo?

—Está bien—dice después de pensarlo un poco.

Regis sonríe sorprendiendo a Eleonor que aparta la mirada, su mano es tomada con delicadeza y ambos caminan hasta un carruaje que el Duque anticipadamente había preparado, la ayuda a subir, cuando están adentro se formo un silencio ya que ninguno de los dos sabía que decir, pero está vez no es incomodo.

Eleonor se sorprendió al darse cuenta que están saliendo del territorio, el camino lo reconoce.

—Pensé que te gustaría ir a visitar a esos niños—dice Regis mirándola a los ojos.

—¡Gracias!—Eleonor toma las manos de Regis mientras sonríe como nunca antes el Duque la había visto, ella reacciona pronto y suelta rápidamente las manos y voltea para mirar por la ventana—Lo siento, Duque.

—Me gustaría que me llamarás por mi nombre, Regis, y, no tienes que agradecerme, me gusta verte feliz.

—No creo poder hacerlo, estoy muy acostumbrada a dirigirme a usted como Duque.

Regis comprende, no será fácil, pero tiene tiempo para lograrlo, pronto el carruaje se detiene, observa el pueblo, recuerda que a Amelia la intentaron agredir, pero el no dejará que eso le pase a Eleonor, la puerta se abrió y antes de que Regis bajará, Eleonor se le adelanto y se bajo con rapidez.

Segunda vida [Padre no quiero casarme]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora