Ser la segunda esposa del Duque Ploen no estaba en sus planes, ser obligada a casarse por el bien de su familia y nación, pensó que el trato de su esposo sería por lo menos de respeto, no deseaba ser amada por el, porque sabía que el ama a su primer...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—¡Espere, Sir Arthur!
—¿Príncipe?—confundido detiene su andar.
Finalmente Maximilian alcanzo al caballero de la duquesa, lo vio marcharse del ducado y despedirse de la señora Eleonor, no sabe cuando es que volverá a ver a Sir Arthur, por lo que debe actuar de inmediato.
—Se que esto es repentino, Sir Arthur, pero necesito de su ayuda.
—No voy a poder ayudarle, debo hacer algo y no se cuento tardaré.
—¡No es para ahora! Deseo que cuando regrese pueda entrenarme, se que le ha estado enseñando defensa personal a Jubelian, vi cuando humillo a el tonto de Mikhail y lo que paso en el palacio fue—"genial" se guarda la palabra para si mismo—. Mi maestro me está ocultando algo y se trata de un tal anillo de Kirke, ha estado actuando raro y... no se porque... pero me da la impresión que con usted puedo superarlo.
—En ese caso, lo haré con la condición que no solo protejas a Jubelian, también a mi señora, a Eleonor Hummel de Ploen, si la puedes proteger en mi ausencia y incluso en el futuro, aceptaré tu deseo.
—¡Por supuesto que lo haré! Es mi suegra y debo sumar puntos.
—Bueno, eres mucho mejor que Mikhail así que eso no te será un problema—vuelve su atención al camino—. Maximilian Ashet, príncipe heredero, trataré de volver lo antes posible para entrenarlo, pero desde ahora le digo que no tendré piedad.
—No quiero que la tenga, no soy débil.
—Por cierto, el anillo de Kirke relaciona a tu padre y al duque de una manera que no te gustará.
Max no tuvo oportunidad de preguntar a que se refería, Arthur se alejo con rapidez desapareciendo en la oscuridad de la noche.
—¿Te encuentras bien, Max?
—Si, querida suegra—Regis aprieta el mango de la taza y lo mira enfadado.
—Eso es bueno, me entere que Regis te reto a un duelo a pesar de su herida—el príncipe se divierte al escuchar el tono de reproche de la duquesa y como su maestro se avergüenza—, pero me alegra que no pasará a mayores.
—Si, fue gracias a Jubelian—mira con cariño a Jubel quien se sonroja y sonríe—¿Ya estás más tranquila?
—Si, gracias.
El aura que desprende Regis es muy diferente al de Eleonor, el está muy molesto con lo que ve mientras ella se encuentra maravillada, siempre ha querido lo mejor para Jubelian.
—Todavía no te he reconocido—recuerda el duque—, hasta que no me derrotes, evita el excesivo contacto con Jubel y sobre todo no te dirijas a nosotros como suegros.