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Eunha abrazó a SinB con fuerza, jurando que había crecido otros cuatro centímetros desde que la había visto.

—Estás más alta —dijo ella.

—Si ¿Qué tal?

Ella la detuvo con el brazo extendido. —Dios, has crecido ¿Cuándo pasó eso?

—Casi tengo dieciséis años. —le recordó. Fue su turno de estudiarla y casi se sonrojó ante su escrutinio— Te ves diferente.

—¿Diferente?

¿Podría realmente saber lo que había estado haciendo las dos últimas noches? Seguro que no.

—¿Así que es oficial? ¿El divorcio?

—Sí ¿Supongo que tu padre te lo dijo?

Ella asintió con la cabeza. —Hablamos más ahora que cuando vivía aquí.

Ella no dijo nada cuando la llevó a la cocina. Aunque Jungkook había sido un padre lo suficientemente bueno, había estado muy ausente en la joven vida de SinB. Algo que podría relacionar con su propio padre quien rara vez había estado presente mientras ella crecía.

La pequeña mesa estaba servida para la cena, pero no se había atrevido a cocinar algo.

Decidió obtener su favorito.

—Pizza de Bruno ¿de acuerdo?

—Oh, sí. No he encontrado nada allá que me guste tanto.

Eunha miró el iPad negro que colocó a su lado. Era raro verla sin eso o su laptop. A veces aún estaba sorprendida por su inteligencia, preguntándose una vez más cómo ella y Jungkook pudieron engendrar una niña prodigio, como la llamaba Sowon.

Sacó la pizza del horno donde se había estado calentando y puso la caja sobre la mesa. Ella sacó un pedazo y lo tuvo en su boca antes que ella se sentara.

—Gracias, mamá —murmuró mientras masticaba.

—Por supuesto. Así que háblame de la escuela.

Ella puso los ojos. —Hablamos casi todos los días. Lo sabes todo.

Eso era cierto, pero necesitaba un poco de relleno antes de abordar el tema de Sowon.

Al parecer, SinB no era solo una come libros. Su mirada se posó en ella casi con incomodidad.

—Dime lo que has estado haciendo —dijo SinB a cambio— cuando hablamos, siempre se trata de mí. Papá dice que nunca te ve y que no respondes sus llamadas.

Aunque su tono era solo ligeramente acusador, eso hizo que se preguntara que era todo lo que Jungkook le había estado diciendo. No iba a ocultarle las cosas.

—Dejé de tomar sus llamadas, porque él no quería hablar sobre el divorcio, él quería hablar de reconciliación. Cuando no era receptiva a eso, recurría a la ira o a tratar de hacerme sentir culpable, sobre todo usándote a ti. Así que sí, dejé de responder sus llamadas.

—¿A la abuela también?

Ella negó con la cabeza. —Tu abuela y yo tuvimos una... conversación que no siguió como ella quería. Se fue de aquí furiosa y no me ha hablado desde entonces —bajó su pizza— y por favor dime que tu abuela no te ha estado llamando.

SinB también bajó su pizza. —Ella me llamó. Dijo que estabas teniendo una crisis o algo así.

Eunha la miró con incredulidad. —Tienes dieciséis años. Seguramente no estarán tratando de arrastrarte a estos juegos que están jugando —dijo sin rodeos.

A los 10 │WonhaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora