Capítulo 25

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Livvie:

El camino estuvo envuelto en un sepulcral silencio, ninguno de los dos se atrevía a decir nada. Oliver iba a toda velocidad por la carretera para llegar lo antes posible. En este momento nos encontrábamos a cinco minutos del hospital y aunque Oliver no había dicho ni una palabra sabía que estaba cada ver más nervioso por que cada minuto que pasaba agarraba con más fuerza la palanca a tal punto de que los nudillos se le estaban poniendo blancos. Así que puse mi mano encima de la suya y se relajó al momento. Al llegar recorrimos todo el hospital rapidísimo hasta ver a Sunny en la sala de espera. Cuando nos vio llegar se levantó y nos explicó donde estaba Leila. Ella se ofreció a acompañar a Oliver hasta ella pero el dijo que prefería ir solo. Así que me senté pero unos segundos más tardes Oliver me agarró la mano y me dijo:

-Ven conmigo, por favor- me miró y en sus ojos pude ver un cúmulo de emociones que no pude descifrar muy bien. Pero accedí a ir con el.

Cuanto más nos acercábamos, más rápido latía mi corazón. No se en qué momento pasó pero mi mano y la de Oliver estaban entrelazadas pero en ese momento no le tomé importancia. Cuando llegamos a la habitación que nos había dicho Sunny, 365, nos quedamos parados en la puerta sin saber que hacer.

En ese momento Oliver respiró hondo y abrió la puerta. Al abrirla descubrimos una habitación no muy grande de color blanca. Estaba repleta de máquinas y al fondo a la derecha se encontraba una camilla, que en ella descansaba Leila, que sonrió al vernos.

-Por fin! Pensé que nunca vendríais!-dijo Leila

-En serio? Eso es lo que se te ocurre decir?- dice Oliver con un tono sarcástico- Sabes lo preocupados que nos has mantenido durante estos días?-Oliver empieza a llorar y su hermana lo mira con cara preocupada

-Eh eh, hermanito estoy bien- se señala así misma- ves?

-Lo se, pero no sabes lo mal que lo he pasado esta semana

Oliver se sentó en el sofá y yo me senté a su lado para consolarlo. Cuando ya se calmó todo, me acerqué a Leila y me senté a un lado de la cama. Le cogí una mano y se la acaricié dulcemente.

-Y mamá?-preguntó ella

-Mamá esta en otra habitación, no te preocupes la verás pronto- le dije para tranquilizarla

Ella se intentó mover pero se hizo daño en la costilla y soltó un quejido

-Intenta no moverte mucho hasta que venga a verte un medico

-Esta bien-dijo ella afligida

Estuvimos un rato más con ella hasta que vino el médico para revisar que todo estuviera bien antes de la cena. Media hora más tarde le trajeron la cena a Leila y ella se la comió sin rechistar ya que solo se alimentaba a base de suero. Tras una última revisión Leila tuvo que dormir. Cuando se quedó completamente dormida Oliver y yo bajamos a la cafetería para llenar el estómago. Cogimos un bocadillo cada uno y nos sentamos en la mesa.

-Oye, yo... me voy a quedar esta noche aquí con Leila. Total mañana es Domingo y no hay clase entonces me quedaré aquí. Así que por que no te vas a casa, seguro que estás cansada de todo el día.

-Crees que podré dormir sabiendo que tuestas aquí?

-Que quieres decir?

-Que no pienso dejarte solo en esto. Puede que nosotros no estemos en nuestro mejor momento pero me importas y no pienso dejar que te quedes solo en un hospital durmiendo. Lo siento pero no lo pienso permitir.

-Está bien, vamos ha hacer una cosa. Yo voy a ver a mi madre y mientras tú coges un Uber hasta casa y nos coges un poco de ropa para pasar la noche. Te parece bien?

-Vale. Tu solo dime lo que necesites y donde encontrarlo y ya me encargo yo de todo lo demás

Cuando acabamos de cenar el se fue a ver a su madre y yo salí fuera a esperar al Uber. Cuando llegó le di la dirección de la casa y en unos quince minutos llegamos. Entré por la puerta de la cocina donde estaba Sunny, a la cual se le iluminó la cara al verme.

-La desaparecida! Que tal esta Leila? Que tal pasasteis el día?

-El día estuvo muy bien, gracias por decirme ese plan de verdad. Y Leila esta bien dentro de lo que cabe. He venido a por algunas cosas por que nos quedamos a dormir.

-Esta bien, pero antes de que te vayas. El señor Hamilton quería hablar contigo y me dijo que cuando te viera te dijera que te está esperando en su despacho.- me dijo preocupada

-Vale, pues ahora voy a verle

Salí de la cocina y me dirigí hacia el despacho del señor Hamilton, cuando estuve en la puerta de su despacho respiré hondo y peté. Unos segundos más tarde la abrí y me encontré al señor Hamilton sentado en su escritorio con el ceño fruncido.

-Señorita Hernandez, pase que la estaba esperando

Me senté en una silla y esperé a que el retomara la conversación

-Usted se cree que mi hijo desaparece todo el día y no voy a saber a donde ha ido, y con quien?

-Señor, no se lo tome a mal. Pero Oliver está pasando una situación difícil y me pareció buena idea que desconectara un poco

-Eso en todo caso tendría que habérmelo dicho a mi no actuar sin pensarlo a mi costa

-Lo siento señor

-Además en un día de trabajo. No era que usted necesitaba el trabajo? Pues sus actos demuestran lo contrario. Inmadurez e irrespeto. Y ahora donde está mi hijo?

Y en ese momento exploté, no se si fue lo acumulado o que, pero en ese momento me daba igual quien fuera con el que estaba hablando

-Sabe usted donde está su hijo? Pues su hijo está en el hospital cuidando de su hermana pequeña que por si no lo sabía acaba de despertar de un coma y de su mujer que tuvieron un accidente hace poco más de una semana. Que no se si estaba enterado. Así que lo siento mucho si le ha molestado alguno de mis actos, pero lo que quiero es que usted y su familia estén bien. Así que si me disculpa tengo cosas que hacer más importantes que hablar con usted.

Sin dejar que dijera ni una palabra, cogí y me levanté dispuesta a lo que venía a hacer desde un principio. Cuando ya cogí todo lo que necesitaba me fui despidiéndome de Sunny prometiéndole que le mantendría informada de todo lo que pasara. Volví al hospital y me encontré con Oliver en la habitación de su hermana viendo como duerme plácidamente. Cuando me vio llegar me dijo.

-Donde te metiste? Pensé que no llegarías nunca

-Tuve un pequeño contratiempo

-Ese contratiempo no sería mi padre cierto?

-Puede

-Que pasó?

-Nada

-Algo pasó, cuéntamelo

-El se enfadó por lo de hoy y yo hubo en un momento en el que exploté y le dije cuatro verdades. Y no le dio tiempo a despedirme por que me fui antes de que dijera nada.

-Nadie te va a despedir, yo no lo permitiría y creo que mi hermana y mi madre tampoco. Así que no le hagas caso a ese imbecil que ni siquiera tubo la decencia de venir a ver a su mujer o a su hija al hospital.

Yo asentí con la cabeza y y nos quedamos en silencio hasta que nos fuimos a cambiar para irnos a dormir. Cuando ya estábamos listos abrimos el sofá y nos acostamos como pudimos en la cama. Nos acomodamos y no se en que momento pasó pero la mano de Oliver y la mía estaban entrelazadas. 

Un inesperado amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora