CANCIONES DEL CAPÍTULO:
XRIZ - Me enamoré
Jason Mraz - I'm Yours
MICHAEL'S POV
Jacky me hace enseñarle toda lacasa, está como loca y flipa con lo que para mí ya es lo másnormal, llevo viviendo en esta casa desde que nací, llevo sinfliparlo desde que robotizamos la casa y podía hacer lo quecualquier electrodoméstico, persiana o bañera se activaran desde mimóvil. Creo que esto fue lo que más le ha impactado pero sin dudade lo que se ha enamorado es la piscina/playa, los jacuzzis y quetengamos un ascensor de cristal desde el que puedes ver el mar. ¿Quéesperaba, que el servicio subiera la escalera cada vez quenecesitamos? ¡Nos matarían! ¡Y yo también me hubiese matado másde una vez si hubiese tenido que subir esas escaleras borracho!
Aunque en realidad no tenemosmucha gente trabajando para nosotros, sólo a Susan que es la ama dellaves/cocinera de casa, al jardinero/piscinero y a los dos guardasde seguridad que mi padre contrató desde que entraron a robarnoshace tres años. Las limpiadoras sólo vienen tres veces en semana. Yuna si estamos fuera.
Jacky se queda en mi habitaciónpara inspeccionar hasta el último rincón con la excusa de que va adeshacer la maleta mientras yo bajo a pedirle a Susan que me preparealgo de comer. Susan es la única a la que echaba de menos en estacasa, fue como la abuela que nunca tuve, cuando era pequeño mepasaba el día con ella y su hija mayor. Siempre me llevaban a jugar,me ayudaban con los deberes y sobretodo, eran las que han lloradocuando me llevaron al internado y no mis padres. Siempre he sentidoque me escuchaba y apoyaba en todo, aunque también me ha metido unascuantas collejas cuando he sido un capullo. Y me ha tirado la drogapor el retrete más de una vez. Por todo ello, encontrarme con ella yno con mi padre ha sido lo mejor que me ha podido pasar hoy,sobretodo con la noticia de que mi padre y su mujer se irán mañana.Así no tengo que soportar a Mister gilipollas y Miss Subnormal.Buah, me pongo de mala leche sólo de pensar que hoy los veré.
-Que guapa es tu novia-me dicesentándose conmigo en la mesa de la enorme cocina, yo estoy engullendo el bocadillo de lomo con bacon y queso que me ha preparadoy tardo en contestar. Se han conocido nada más llegar, después dela ronda y besos y abrazos de la mujer.
-Si, ahora está incluso másguapa que cuando la conocí-comento. No me da vergüenza hablar dechicas con Susan porque no me juzga ni se ríe de mí, no como misamigos que aprovechan cualquier palabra bonita que digo refiriéndomea ella para reírse de mí.
-Tatuajes y pelo de colores,como a ti te gustan-ambos nos reímos.-¿Dónde la conociste?
-En el campus-omito que nosconocimos en una pelea, sus collejas pican y no me apetecen tantemprano.
-¿Estudia contigo?-empieza elinterrogatorio de siempre aunque esta vez es entendible ya que es minovia. Cuando me los hacía después de ayudarme a echar a algunapetarda que me había ligado una noche de fiesta no estaba tanjustificado, yo creo que la verdadera razón de esos interrogatoriosera decirme que soy un cerdo y voy a acabar siendo un cincuentónputero como su ex marido si sigo actuando así. ¿Ahora se entiendopor qué siempre he dicho que no he estado con tantas como la gentese imagina? Si entre lo borde que soy y las broncas que me echaba nohabía cojones a meterla en caliente. Que envidia me daba Calum, sumadre les preparaba churros a él y a su ligue a la mañanasiguiente.
-No, cuando yo la conocí eracamarera, pero ahora si que estudia Historia en mi universidad.
-¿Camarera?-repite frunciendoel ceño, marcando las arrugas de su frente.
Sé el por qué de ese gesto.Ella y mi padre siempre me han rallado mucho con que tenga cuidado,que hay tías que sólo me querrán por mi dinero, que no me dejeengatusar por la primera tía de tetas gordas que me diga cosasbonitas y nunca se fiaban de las tías que se me acercaban, ¡ni yolo hacía! ¡Si era un capullo, cómo coño se iban a enamorar de mí!Nunca he sido tan gilipollas de caer en las garras de una lagarta yeso que lo han intentado. Salir de fiesta era un suplicio muchasveces, en especial si era alguna de las que organizaba Jacky con todasesas pijas mirándome raro hasta que se enteraban de que mi padre eraGordon Clifford, el dueño y creador de Cliffphone, la primerapersona que trajo la fibra óptica a Australia entre otros muchosotros de sus negocios, como ser el socio de una cadena detelevisión, el alquiler de casas y yates y yo que sé qué más.Ellas sabían mejor que yo a lo que se dedicaba mi padre, por ello notardaban ni cinco minutos en ponerme las tetas en la cara tras sabermi apellido. A la mayoría las espantaba con mi antipatía, pero unpar de ellas consiguieron meterse en mi cama.
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